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Leo, autónomo colombiano y dueño de un bar: “Abro desde las 7 de la mañana y estoy aquí hasta las 22:30 de la noche, perdiendo tiempo, dinero y la vida”

Este hostelero abrió su propio negocio después de cansarse de “hacer dinero para los demás”, consiguió rebajar un traspaso de 10.000 a 5.000 euros, pero ahora reconoce que prácticamente “no tiene vida”.

Leo durante la entrevista
Leo, autónomo colombiano y dueño de un bar |YouTube ‘Charlas Ganadoras’
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

Abrir tu propio bar parece un sueño para muchos y, de hecho, más de un apasionado por la hostelería ha tenido ese proyecto para hacer dinero a la vez que cumplir su deseo haciendo lo que le gusta. Pero la hostelería no es tan bonita como puede parecer a veces. Y es que para mucha gente que se dedica a ello supone trabajar jornadas que empiezan a primera hora de la mañana y terminan cuando prácticamente todo el mundo ya está en la cama.

Bien lo sabe Leo, autónomo de origen colombiano y propietario de un bar en España, que asegura trabajar desde las 7:00 hasta las 22:30. Una vida difícil.

Su experiencia la ha contado en una entrevista publicada en el canal de YouTube ‘Charlas Ganadoras’, donde explica cuánto invirtió, qué gana con algunos productos y, sobre todo, el tiempo que necesita dedicar para mantener el establecimiento funcionando. El propio vídeo ya había servido de base para otras informaciones sobre su experiencia como hostelero.

“Vida familiar prácticamente no se tiene. Es muy sacrificado”, reconoce.

De un traspaso de 10.000 euros a pagar 5.000

Leo decidió emprender porque estaba cansado de trabajar para otros. “Me cansé de hacer dinero para los demás y quería ya trabajar para mí, ser independiente”, explica.

Para ponerlo en marcha tuvo que utilizar todos sus ahorros, pedir algún préstamo y recurrir también al apoyo de personas cercanas.

La oportunidad apareció, curiosamente, en Wallapop. Encontró un bar cuyo traspaso se anunciaba por 10.000 euros, pero logró negociar.

“Como me vieron motivado y vengo del sector hostelero, pude hacer una contraoferta y salió por 5.000 euros”. Ese ahorro le permitió destinar más dinero a otras necesidades del local.

Ahora lleva apenas unos meses abierto y hace prácticamente todo él mismo: decoración, pizarras, cocina y atención.

“Mi problema en este momento es que solo tengo dos manos; ojalá tuviera más”.

“Vida familiar prácticamente no se tiene”

Su jornada comienza a las siete de la mañana y puede prolongarse hasta las diez y media de la noche.

“Trato de ser lo más activo posible; desgasta un poco, pero es lo que hay”, cuenta.

A lo largo del día pasan perfiles muy diferentes: trabajadores de la obra a primera hora, un grupo de “12 yayas fijas”, estudiantes, vecinos y clientes que llegan por la noche para tomar tapas o una copa.

El menú ronda los 20 euros con plato, bebida, café y postre. Según calcula, dependiendo del producto puede quedarse con unos ocho euros, aunque reconoce que los márgenes varían mucho.

Pero para Leo no todo consiste en exprimir cada venta. “Lo importante no es solo la ganancia, sino que el cliente quiera repetir”.

El precio más alto, al menos personalmente, está en las horas.

“Abro desde las 7 de la mañana y estoy aquí hasta las 10:30 de la noche, perdiendo tiempo, perdiendo dinero y perdiendo, pues, tu vida”, admite.

A pesar de ello, quiere seguir creciendo y se plantea abrir más establecimientos.

Su consejo para quienes piensan que montar un bar significa empezar a ganar dinero rápidamente es bastante claro: “Esto no es de un día para otro para llenarte de dinero. Es de trabajarlo, esforzarse, innovar, consentir al cliente y ser muy original y auténtico”.