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Kiko, dueño de un bar: “Si das un trabajo de 40 horas por 1.455 euros y el Estado está dando 1.100 por estar en casa, ¿tú qué harías? Yo me quedo en casa con la paga”

Este hostelero dice que no hay manera de encontrar gente que quiera trabajar en un restaurante y que buena parte de culpa está en la poca diferencia que hay entre el sueldo que dan trabajando en hostelería y la cuantía de algunas prestaciones.

Kiko durante la entrevista
Kiko, dueño de un bar: “Si das un trabajo de 40 horas por 1.455 euros y el Estado está dando 1.100 por estar en casa, ¿tú qué harías? Yo me quedo en casa con la paga” |La Sexta
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

Encontrar camareros se ha convertido en uno de los problemas que denuncian muchos empresarios de la hostelería, especialmente durante los meses de mayor actividad. En Málaga, la asociación de hosteleros MAHOS cifraba este verano en unos 7.000 los trabajadores que hacían falta en bares, restaurantes y chiringuitos, mientras que en Andalucía había unos 20.000 camareros en paro y alrededor de 25.000 demandantes de empleo en hostelería.

De esto mismo ha hablado Kiko, propietario de un restaurante malagueño, en una entrevista en el programa Más Vale Tarde de laSexta. El hostelero dice que no hay forma de encontrar profesionales con experiencia o aunque sea gente que quiera aprender el oficio de camarero.

Y para él, una parte del problema viene por los bajos sueldos que se pagan en hostelería, los cuales considera insuficiente, sobre todo al compararlos con cobrar una ayuda y quedarse en casa tranquilo.

“Las paguitas son las paguitas”

Kiko lo ve claro y pone el ejemplo de un puesto de 40 horas semanales por 1.455 euros frente a una persona que, según explica, estuviera cobrando 1.100 euros mediante una prestación.

Si tú le das un puesto de trabajo de 40 horas, le das 1.455 euros y el Estado le está dando 1.100 por estar en su casa, ¿tú qué harías?”, pregunta. Él lo tiene bastante claro y asegura que “yo me quedo en mi casa con la paguita”.

El hostelero asegura que, según su forma de verlo, una diferencia de unos cientos de euros podría ser poco atractiva cuanto menos para alguien que tenga que trabajar sí o sí una jornada completa como camarero con la exigencia que supone estar en un local de hostelería. “No voy a quemarme por 1.500 euros, ganando 1.100 viendo el Mundial en mi casa”, dice sin dudar.

Eso sí, en sus declaraciones no concreta a qué prestación de 1.100 euros se refiere ni las circunstancias personales o económicas necesarias para cobrarla, por lo que su comparación responde al ejemplo que él plantea.

Los trabajadores también buscan mejores horarios y conciliación

La falta de personal en hostelería, sin embargo, no se explica únicamente por los salarios. También hay que tener en cuenta el cambio que se ha producido en las prioridades de muchos trabajadores después de la pandemia.

Durante años han sido habituales en el sector las jornadas partidas, los cierres que se alargaban, trabajar los fines de semana o disponer de horarios difíciles de conciliar con la vida personal. Ahora, además del sueldo, muchos empleados dan más importancia a cuestiones como tener dos días de descanso, conocer el horario con antelación o evitar jornadas interminables.

Kiko insiste de nuevo en el tema de los salarios y de cómo las prestaciones pueden ser más atractivas que estar trabajando para ganar poco más dinero. Su reflexión parte de una pregunta sencilla: cuánto compensa económicamente aceptar un empleo cuando, según el ejemplo que plantea, la diferencia entre trabajar 40 horas y quedarse en casa es de unos pocos cientos de euros. “¿Tú qué harías? Yo me quedo en casa con la paga”, concluye.