Aproximadamente un millón de trabajadores mayores de 45 años quedaron en paro entre los años 2020 y 2024, confirmando la tendencia tan extendida del ‘edadismo’ tanto dentro de los procesos de selección como en las mismas empresas. Un estudio elaborado por Talengo y recogido por Europa Press destaca que el coste del reemplazo de los sénior despedidos en 2024 fue de 27.037 millones de euros.
Datos a tener en cuenta porque, como aseguran desde esta empresa especializada en Recursos Humanos, existen riesgos edadistas en la gestión de las empresas que se traducen en una creciente tendencia al despido de los profesionales más mayores que ya suman una elevada experiencia, con la intención de rejuvenecer a la plantilla.
Cuando se toman como referencia los datos comprendidos en este periodo de tiempo, se puede afirmar que en España han sido despedidos en cuatro años un total de 1.138.519 trabajadores según los datos que publica mensualmente el Ministerio de Trabajo y Economía Social. Y así, se puede comprobar (como aseguran desde esta consultora) que a partir de 2024 se ha registrado un aumento creciente llegándose a 272.000 despidos.
Entre aquellas personas que han participado en el informe destacan quienes aseguran que estas rescisiones de contrato se han llevado a cabo con la idea de reducir costes y rejuvenecer la plantilla. Pero lo cierto es que los mayores de 45 años, a día de hoy, son el 50,70% de las personas ocupadas según apuntan desde la EPA (Encuesta de Población Activa) que aparecen reflejados en el análisis.
Ahondando en las compañías, ocupan el 40% de los puestos críticos según los datos del informe ‘Brújula del talento sénior 2026’ de EY donde se asegura que tres trabajadores se van a jubilar por cada nuevo empleado en los próximos 10 años y que más de la mitad de asalariados en activo cuentan con 45 años, marcando “un cambio estructural”.
Los trabajadores sénior despedidos tienen entre 45 y 54 años
Siempre se ha dicho que, en un empleo, se tiene en cuenta la experiencia previa para hacer que la empresa mejore, cuente con resultados positivos y los nuevos trabajadores puedan aprender. Pero esto se pone en tela de juicio ya que los sénior despedidos, como media, suelen tener entre 45 y 54 años, prestando especial atención a aquellos que se acercan a la edad de jubilación.
Entre 2020 y 2024, años en los que se ha realizado el muestreo, 642.761 trabajadores en esta franja de edad perdieron sus puestos, el 56,45% de los despidos de mayores de 45 años. Talengo ha calificado estos movimientos de “alarmantes” y se sorprende ante una tendencia “creciente” que comenzó en 2022 cuando se superaron los 200.000 despidos al año. En 2024 se llegó a los 272.200, lo que supone un aumento de en torno al 20% en tres años.
En muchos casos, el dejar marchar a estos empleados no quiere decir que sus puestos de trabajo se anulen, sino que en su lugar entra otra persona más joven. El 90% de las plazas vacantes se cubren y sólo el 10% queda fuera de la RPT de las empresas.
La formación de los nuevos empleados puede tardar dos años
Una de las dificultades con las que se encuentran las empresas una vez que han decidido prescindir de sus trabajadores más mayores es la de enseñar a las nuevas incorporaciones. El ahorro que consiguen con los despidos, lo deben invertir en la formación ya que desde Talengo se ha estimado que reemplazar a los mayores de 45 años despedidos en 2024 costó 27.037 millones de euros que aparecieron en las cuentas de 2025 pero, además, unos 4.973 millones fueron para profesionales de entre 45 y 54 años y otros 12.063 millones a mayores de 55.
Entre otros costes, se contabilizan los de la búsqueda de nuevos candidatos, los contratos, la formación y la adaptación. Analizando los datos de Capital Index y de SHRM, el reemplazo de un puesto puede costar desde la mitad hasta cuatro veces el salario bruto animal dependiendo de las funciones y de la experiencia y conocimientos.
La adaptación en los puestos ocupados por profesionales sénior podrá alargarse entre 18 y 24 meses, y para algunos cargos donde se pide más formación como es el caso de la dirección o el equipo directivo, los costes se mueven entre los 30.000 y 50.000 euros.

