Cobrar una pensión que sea mayor que el sueldo de tus propios hijos puede llamar la atención, especialmente después de que el Ministerio de Trabajo subiera el Salario Mínimo este año a 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas. Por más que se haya subido el SMI, es cierto que los salarios medios siguen estancados y que a los jóvenes apenas les da para pagar el alquiler o la hipoteca. Por eso hay jubilados que incluso se alegran de tener la pensión que tienen. Es el caso de Curro Cordero, pensionista de 67 años.
Después de 43 años cotizados a la Seguridad Social y 18 meses de servicio militar en la Marina, actualmente recibe una pensión de 1.780 euros mensuales. Una cantidad que supera los aproximadamente 1.200 euros que, según explica, cobran sus hijas.
Cordero contó su experiencia en el programa de Antena 3 ‘Y ahora Sonsoles’, donde participó en un debate sobre la diferencia entre los ingresos de determinados pensionistas y los salarios que reciben generaciones más jóvenes.
“Después de 43 años cotizados me lo merezco”
Curro no niega que su situación económica sea mejor que la de sus hijas.
“Cobro una pensión de 1.780 euros. Después de 43 años cotizados y 18 meses de servicio militar me lo merezco”, defendió durante su intervención.
Ahora dispone, como él mismo explica, de “24 horas al día” para sus aficiones después de toda una vida trabajando.
La diferencia aparece cuando mira a la generación siguiente. Sus hijas tienen nóminas de alrededor de 1.200 euros y, además, deben afrontar el pago de una hipoteca.
Esa diferencia no hace que Curro piense que ellas deberían recibir menos ayuda de su parte. Todo lo contrario.
“Antes de que les falte algo a ellas, que me falte a mí la vida”, aseguró.
Una diferencia entre generaciones que va más allá de su familia
El caso de Curro sirve también como ejemplo de un debate mucho más amplio sobre cómo han evolucionado los ingresos de distintas generaciones.
Según el análisis recogido en la información original a partir de datos de la OCDE, los ingresos reales de los trabajadores de entre 18 y 29 años cayeron un 3% entre 2008 y 2024, mientras que los de los mayores de 65 años aumentaron un 18%.
Eso no significa que todos los pensionistas cobren más que los trabajadores jóvenes (aunque el economista Santiago Niño Becerra piensa lo contrario) ni que todos los jóvenes estén en la misma situación. Las cuantías dependen de carreras laborales, salarios, años cotizados y circunstancias personales muy diferentes.
Pero en la familia de Curro esa diferencia se ve de una forma muy clara.
Él cobra 1.780 euros después de haber estado más de cuatro décadas trabajando y sus hijas rondan los 1.200 euros mientras todavía tienen que pagar su vivienda.
Curro no cree que la solución pase por cuestionar su prestación.
Después de 43 años cotizando y otros 18 meses realizando el servicio militar, tiene bastante claro cómo ve esos 1.780 euros: “Me lo merezco”.

