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Miles de personas cobran más pero compran menos: el sueldo de un trabajador medio pierde el 3,8% de poder adquisitivo desde 2018

Un asalariado en España con un sueldo medio necesitaría ganar 75 euros netos más al mes para mantener la misma capacidad adquisitiva de hace ocho años.

Personas en un mercado
Dos personas en el interior de un mercado en vísperas de las fiestas de Navidad en 2023. |Europa Press
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:

Los trabajadores asalariados cobran más que hace unos años, y eso es una realidad que se puede comprobar con facilidad. Pero igual que sube una cosa, baja otra y en este caso es el poder adquisitivo. Más dinero en las cuentas, pero menos en la compra, porque el precio de los alimentos, de la luz y de los carburantes no deja de subir empujados por la inflación. Esto, al menos, es lo que ha publicado el Instituto Juan de Mariana en el informe ‘El sacrificio fiscal de los contribuyentes españoles’ que se puede consultar en este enlace.

Firmado por los investigadores Diego Sánchez de la Cruz y Santiago Calvo López, explica la carga tributaria que soportan los españoles en “tiempos de recaudación récord”. Aseguran con contundencia que las nóminas son más elevadas, pero que, pese a eso, permiten comprar menos. El salario neto de un trabajador que cobra el sueldo medio (2.512 euros al mes según el INE) ha perdido el 3,8% de poder adquisitivo entre 2018 y el segundo trimestre de 2026. 

Para poder recuperar la capacidad de compra, deberá ingresar unos 75 euros más mensualmente. En este caso, se ha tomado como punto de partida una nómina de 1.903,73 euros al mes, frente a los 1.538,93 euros de 2018, lo que marca un aumento del 28,6% entre marzo de 2018 y junio de 2026. “La nómina permite comprar menos aunque el importe sea mayor”, explican los autores.

El perfil que se ha tenido en cuenta es el de un asalariado de menos de 65 años (en cuyo caso estaría muy cerca de la jubilación) que no tiene hijos y tampoco una discapacidad. Contaría con un contrato indefinido, régimen común y ninguna deducción adicional. 

Los autores han usado el salario bruto que presenta la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del INE y se han calculado el IRPF y las cotizaciones que corresponden. “Es una estimación para un contribuyente representativo y no la media observada de los salarios netos”.

Los descuentos en la nómina pasan de 371 a 561 euros al mes

La diferencia existente entre el crecimiento del salario bruto y el neto es uno de los datos a tener en cuenta en este informe. La remuneración mensual, antes de aplicar los descuentos, pasa de 1.909,66 euros a 2.464,45 euros con una subida del 29,1%, superando la inflación y permitiendo una mejora del 0,4%. 

Una vez que se ha descontado el IRPF y las cotizaciones sociales, el resultado muestra que el IRPF mensual estimado sube de 249,47 a 400,53 euros y las cotizaciones que paga el trabajador suben de 121,26 a 160,19 euros. Las dos partidas crecen de 370,73 a 560,72 euros al mes, 51,2% en el caso de los corrientes y 17,6% cuando se quita la inflación y el peso sobre el salario bruto también se dispara del 19,4% al 22,8%.

“La carga más alta en la nómina la absorbe la mejora del bruto y coloca el poder adquisitivo del trabajador por debajo del nivel de partida”, como aparece en el estudio.

Si se quisiera tener la misma capacidad de compra de 2018, los 1.538,93 euros netos tendrían que haber pasado a 1.979,07 euros al mes. La estimación quedaría en 1.903,73 euros con una diferencia de 75,34 euros al mes, 904 euros al año en meses.

Una subida salarial podría hacer que se pague más IRPF

Este estudio marca como determinante la llamada ‘progresividad en frío', que es uno de los mecanismos que explican la evolución y se da cuando el salario aumenta con la finalidad de compensar la inflación, pero este impuesto no avanza al mismo ritmo. El trabajador al final paga una proporción mayor del sueldo en IRPF, aunque la capacidad de compra ha mejorado. El tipo efectivo estimado del IRPF pasa del 13,1% al 16,3% del salario bruto, a lo que hay que sumar el incremento en las cotizaciones.

“La inflación reduce el valor del sueldo y, al mismo tiempo, eleva la parte que retiene Hacienda”, señala el documento. El resultado es que, con la subida del salario bruto, no se consigue llevar el mismo ritmo de avance de los precios y, como señalan los autores, “las retenciones de la nómina crecen por encima de los precios, pero la renta disponible para gastar y ahorrar retrocede”.