Donald Trump ha rechazado imponer nuevos controles a la inteligencia artificial pocos días después de que varios de los principales responsables del sector pidieran frenar su desarrollo. El presidente de Estados Unidos lo dejó claro el 14 de septiembre en Truth Social: “El único control o mecanismo de seguridad que necesita la IA es un presidente fuerte e inteligente (¡con un alto coeficiente intelectual!), y Estados Unidos lo tiene de sobra”.
El mensaje respondía a un ensayo publicado dos días antes por Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, en el que pedía “ralentizar el ritmo” de la IA. Amodei alertaba del riesgo de “perder el control de los sistemas de IA” y de su uso para “ciberataques y bioterrorismo”. A su petición se sumaron Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, de xAI.
“La Administración Trump ha impedido que ‘gente’ de la IA haga cosas malas, o potencialmente malas, como Dario (¡Anthropic!), que ahora finge ser un ‘angelito perfecto’, y seguiremos haciéndolo”, escribió Trump apuntando directamente al directivo.
Además, defendió que el Gobierno ya cuenta con herramientas suficientes. “Ya tenemos un enorme poder penal y regulatorio sobre estas empresas”, añadió, antes de denunciar que existe “una conspiración enfermiza contra la IA y los centros de datos, y el único que se alegra es China”.
Horas después volvió a la carga. “Que la IA se apodere del mundo y destruya la humanidad es un engaño”, publicó, y la definió como “el mayor motor de desarrollo económico de la historia, más grande que el petróleo, el oro, los diamantes o incluso internet”.
La carrera de la IA frente a China
Para Trump, cualquier freno es una ventaja para Pekín. “¡Quien gane en IA, gana! Vamos por delante de China y de todos los demás, y seguiremos así”, escribió. Un día antes, durante un viaje a Irlanda, había dicho lo mismo con otras palabras. “Podemos poner límites, podemos hacer esto y aquello, pero creo que hay muchas fuerzas negativas que sacan temas que no deberían y hablan de cosas que no van a pasar”, aseguró.
El problema es que la calle no piensa igual, ya que según una encuesta de NBC News, al 70 % de los adultos estadounidenses la IA les preocupa más de lo que les ilusiona, y el 69 % rechaza que se construyan centros de datos en su zona.
Tampoco su entorno político habla con una sola voz. El vicepresidente, JD Vance, admitió que las advertencias son “algo que nos preocupa”, aunque recelaba de las empresas. “Se me hace un poco raro que tantas compañías de IA vengan a rogarle al Gobierno que las regule. Me parece un poco un caballo de Troya”, explicó.
En el lado demócrata, el senador Mark Warner fue más directo: “Creo que quedaríamos como unos tontos si dentro de unos meses ocurre algo que podríamos haber evitado”.
China, por su parte, también trata la IA como un asunto de seguridad. El ministro de Seguridad del Estado, Chen Yixin, pidió levantar una “barrera de seguridad” en torno a esta tecnología y reforzar la vigilancia sobre los datos, los algoritmos, las infraestructuras de cálculo y sus usos civiles y militares. Según Chen, la IA está pasando “de un papel de apoyo en el campo de batalla a convertirse en protagonista”.
Trump cerró su mensaje con una advertencia a quienes cuestionan su postura: “¡Teóricos de la conspiración, sediciosos, traidores y filtradores: cuidado!”.