Llegar a los 100 años no es nada fácil y de ahí que se tenga muy en cuenta el consejo de las personas centenarias y se escuche con atención sus historias. Pero es que si además siguen llevando una vida activa o hasta conduciendo, es más sorprendente aún, especialmente ahora. Para esta vecina de Lugo, conducir sigue siendo una de las cosas que le permiten mantener su autonomía, especialmente ahora que la DGT se ha puesto más exigente con los mayores de 65 años en carretera.
Es por eso que el caso de Nieves, que con 101 años sigue conduciendo su coche por Galicia, ha llamado tanto la atención. Ella se sacó el carnet de conducir a los 69 años por necesidad y, más de tres décadas después, continúa poniéndose al volante.
Su historia ha pasado por programas como ‘Malas Lenguas’, de TVE. Cuando le preguntan cómo conduce a su edad, Nieves responde con naturalidad: “Serena, tranquila, porque si tú te pones nerviosa porque ves que viene un medio loco…”.
“Sin coche ya sé que no valgo para nada”
Más que una afición, para Nieves conducir es una herramienta para continuar haciendo su vida.
“Sin coche ya sé que no valgo para nada”, reconoce. Eso sí, asegura que no tiene ninguna prisa cuando sale a carretera: “A todos lados a 20 km”, vaya “a donde sea”.
El coche que utiliza sigue siendo, además, el primero y único que ha tenido. Lo compró en 1994, cuando regresó de Argentina a Galicia, y todavía hoy lo emplea para salir a “hacer la compra”.
“Sí que me gusta. Me siento muy bien, es como si tuviera 20 años”, reconoce.
Sus desplazamientos son principalmente por su entorno, entre Cospeito y Vilalba, y para hacer recados o visitar a personas cercanas.
Nieves tampoco es la única conductora de edad avanzada. Según los datos del Censo de Conductores de la DGT recogidos en la información, en España hay más de 1,1 millones de personas mayores de 80 años con el permiso en vigor, de las que más de 150.000 superan los 85 e incluso los 90 años.
“Me lo daban cada cinco años. Ahora me lo dan por un año”
En España no existe una edad máxima a partir de la cual esté prohibido conducir. Poder conservar el permiso depende de superar los correspondientes reconocimientos de aptitud.
En el caso de Nieves, las renovaciones son ahora mucho más frecuentes.
“Me lo daban cada cinco años. Ahora me lo dan por un año”, explica.
Ella es consciente de su edad y por eso asegura conducir despacio y con prudencia. Pero dejar de hacerlo tendría para ella una consecuencia que va mucho más allá de aparcar definitivamente el coche.
“Sin el coche no me podría manejar sola”, reconoce.
Por eso, cuando piensa en la posibilidad de que un día no supere la renovación del permiso, su respuesta es sencilla: “Si no me renovaran el carnet, lo pasaría muy mal”.
Para Nieves, conservar el carnet significa seguir haciendo algo tan cotidiano como ir a comprar o visitar a alguien sin tener que depender de otra persona.

