La ley permite desheredar a los hijos en determinadas circunstancias, pero que los hijos queden fuera del testamento puede terminar en los tribunales posteriormente si estos no están de acuerdo con el reparto de la herencia. Esto es lo que ocurrió en Reino Unido con un promotor inmobiliario que dejó toda su fortuna, valorada en unas 500.000 libras (unos 582.000 euros), a su nueva pareja y nada a sus dos hijos porque consideraba que ya les había dado suficiente dinero mientras estaba vivo.
El hombre había hecho un testamento en 2013 en el que sus dos hijos heredaban su patrimonio si su entonces esposa fallecía antes que él. Según el medio británico Independent, tras la muerte de esta, conoció en 2016 a la que sería su nueva pareja y unos meses después comenzaron a vivir juntos. En 2019, ambos hicieron nuevos testamentos y él decidió dejarle prácticamente todo su patrimonio a ella, excluyendo a sus hijos del reparto.
El motivo quedó reflejado ante los abogados que prepararon el documento, y el hombre indicó expresamente que “optaba por no hacer ninguna provisión para sus hijos porque ya les había dado suficiente dinero durante su vida”. Tras su fallecimiento en enero de 2022, a los 81 años, comenzó la batalla legal entre uno de sus hijos y su nueva pareja por la herencia.
Uno de los hijos acusó a la pareja de ejercer una “influencia indebida”
Uno de sus hijos, de 64 años, decidió impugnar el testamento de 2019 al considerar que su padre había estado sometido a la influencia de su nueva pareja. Llegó a calificarla de “psicópata narcisista” y sostuvo que existían pruebas de que había ejercido un control coercitivo sobre él.
La defensa de la mujer rechazó estas acusaciones y recordó que el testamento había sido preparado por iniciativa del propio fallecido y con la ayuda de los abogados con los que trabajaba desde hacía años. También señaló que la pareja ya tenía una buena situación económica por sí misma después de haber trabajado durante casi 40 años para la Organización Mundial de la Salud.
La mujer negó además que el hombre fuera vulnerable cuando firmó el testamento. “Era un hombre de decisiones, de tomar sus propias decisiones; no era un hombre que se dejara influenciar”, declaró ante el tribunal. También aseguró que no participó en la preparación del documento y rechazó haber intentado alejarlo de sus hijos.
El hijo abandona la reclamación y se queda sin herencia
La disputa llegó a un juicio que estaba previsto que durara tres días, pero el hijo terminó abandonando su impugnación después de interrogar personalmente a la pareja de su padre. “No puedo con esto, por eso acepto parar”, explicó ante el juez, alegando que sus problemas de dislexia y neurodivergencia le dificultaban manejar toda la documentación del procedimiento.
El juez dio entonces por válido el testamento de 2019 y consideró que las acusaciones formuladas contra la mujer carecían de una base suficiente. “Se formularon acusaciones muy graves, pero era difícil encontrar fundamentos reales para la demanda”, señaló, añadiendo que “la reclamación no tenía ningún fundamento válido”.
Pese a ello, las consecuencias para el hijo fueron importantes, ya que no solo se quedó sin parte de la herencia, sino que fue condenado a asumir unas costas legales estimadas en 216.000 libras (alrededor de 251.500 euros), de las que debía adelantar 144.000 libras (unos 167.600 euros).

