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Una jubilada de 89 años lleva 25 años plantando tomates y flores frente a su casa y el ayuntamiento le ordena retirarlo tras las quejas de un vecino

La mujer había colocado macetas, plantas y un banco para hacer más agradable la zona, pero el consistorio asegura que ha recibido quejas por comportamientos antisociales y posibles problemas de seguridad.

Una imagen de la jubilada y una vecina
Una imagen de la jubilada y una vecina |James Linsell Clark/SWNS
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Tener un huerto o un jardín delante de la casa puede parecer un hobby inofensivo, sobre todo cuando se está jubilado, pero si ese terreno ocupa espacio público, puede derivar en problemas con los vecinos y el ayuntamiento. Es lo que le ha pasado a una mujer de 89 años de Londres, que ha recibido una notificación del ayuntamiento para que retire las plantas después de 25 años cultivándolas.  

Según la información recogida por el medio británico Independent, la jubilada vive en la misma calle desde los años 60 y hace 25 años, después de que el ayuntamiento habilitase una zona de aparcamiento detrás de su casa, decidió poner un huerto urbano con macetas que llenó de tomates, geranios, hierbas aromáticas y otras plantas, además de instalar un banco para reunirse con los vecinos.

Decidí que, en lugar de lamentarme, iba a dejar el espacio agradable de nuevo”, explicó en el medio. Con los años, el pequeño jardín se convirtió también en un lugar de encuentro con otros vecinos. “Me encanta porque puedo ir y entretenerme con mis macetas y la gente se acerca a hablar conmigo. Es agradable y fomenta la interacción social”.

El ayuntamiento recibió quejas por comportamientos antisociales

Tras décadas disfrutando de este espacio, el problema surgió el día que recibió la carta del consistorio advirtiendo de que debería retirar no solo todas las plantas, sino también el banco que había instalado en la zona, porque habían recibido varias quejas de vecinos. 

Desde el ayuntamiento sostenían que estas modificaciones en el espacio público podían suponer un peligro para los residentes y que el banco podía favorecer conductas antisociales. 

La mujer explicó en el medio que no consideraba que hubiera habido quejas de los vecinos, ya que solamente uno de ellos estaba en contra de que tuviera su huerto, además de que el banco difícilmente podía generar problemas. “Pensaban que había comportamiento antisocial en el banco. No hay ningún comportamiento antisocial”, afirmó.

También rechazó que las plantas obstaculicen el paso. “Me sentí muy disgustada cuando recibí la carta. No causa ninguna obstrucción, hay espacio suficiente para una silla de ruedas”, señaló.

De hecho, el ayuntamiento llegó a instalar una cámara junto al jardín para vigilar posibles incidentes, aunque la mujer aseguró que no se detectó ningún comportamiento antisocial.

Más de 190 personas firman para que pueda conservar el jardín

Tras recibir la orden, la mujer decidió no retirar inmediatamente las plantas y respondió al ayuntamiento con ayuda de su familia. Junto a su escrito presentó inicialmente más de 60 firmas de vecinos que defendían que el jardín debía mantenerse.

La campaña siguió creciendo y su hijo comenzó a recoger apoyos personalmente. La petición cuenta ya con unas 190 firmas, mientras algunos vecinos incluso se han ofrecido a ayudar con el cuidado de las plantas.

“Ya no estoy sola, mucha gente está involucrada y ayudando en la lucha”, explicó la mujer. “Los vecinos se ofrecen como voluntarios y ayudan mucho. Es algo que beneficia a toda la comunidad, además de ser importante para mí”.

El plazo que el ayuntamiento había dado para retirar las macetas ya ha terminado sin que, por el momento, se hayan tomado medidas para quitarlas. Desde el consistorio explicaron que, tras años intentando resolver las quejas de manera informal, se vieron “obligados, a su pesar, a iniciar un proceso formal”, aunque esperaban poder encontrar una solución amistosa.