La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha defendido este miércoles en Ginebra su candidatura para presidir la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ante representantes de gobiernos, empresas y trabajadores, presentando los 30 acuerdos de diálogo social como aval.
Gracias a esto, ha hecho gala de un buen entendimiento tanto con los sindicatos como la patronal a pesar de que algunas de sus medidas laborales más relevantes como la subida del Salario Mínimo Profesional (SMI) o la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas no tan contado con el voto favorable del organismo que preside Antonio Garamendi.
“Me avala mi gestión”, ha dicho Díaz durante el encuentro que ha mantenido con los candidatos entre los que se encuentra el ex ministro peruano Javier González Olaechea. Referente a los 30 acuerdos alcanzados durante su etapa en el Gobierno, ha confirmado que “es posible”.
Ha asegurado que pretende relanzar y modernizar la OIT ante la profunda crisis que está atravesando, según su punto de vista, entre estas un problema financiero que deja una deuda de 363 millones de dólares y “un retroceso en los derechos laborales en el mundo”.
Por eso, es “una prioridad urgente para la OIT resolver la gravísima crisis financiera” por la que pasa esta institución.
La OIT deberá actuar en dos frentes
El organismo deberá actuar en dos tiempos, en dos frentes inmediatos como son la falta de liquidez con una “mirada corta” que garantice una buena gestión diaria y al mismo tiempo una estructura de financiación que debe ser “alternativa y diversa” que asegure el cumplimiento de los compromisos tras tras los recortes y la falta de contribuciones por parte de algunos miembros. “No podemos cumplir con el mandato de la OIT sin tener las cuentas saneadas”, ha asegurado.
La ministra ha defendido seguir trabajando por el diálogo social y el “equilibrio permanente” entre empleadores y sindicatos en el centro de la acción del organismo para encarar los “retos de época" en el mercado laboral.
Ha hecho hincapié en la necesidad de recuperar la productividad global argumentando que ha caído del 1,8% al 1,2% e impulsando el uso de la IA con criterios de democracia y gobierno algorítmico consensuados entre empresas y trabajadores junto a las transiciones justas y la lucha contra la “informalidad laboral”.
La ministra de Trabajo ha pedido una Dirección General de la OIT evitando que este organismo quede relevado a la “esquina de un sistema multilateral”. Defiende también una coordinación fluida y estrecha con los demás organismos internacionales señalando que es “incomprensible” una OIT que no esté abierta al diálogo con otros organismos como la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).