La Asociación de Fabricantes y Distribuciones (Aecoc) ha presentado los datos de su Observatorio del Absentismo Laboral, en el que sitúan a España a la cabeza europea en el número de personas que faltan a sus puestos de trabajo a diario. Randstad ya avisaba antes de la campaña de verano de que 1,6 millones de asalariados no acudían a sus empresas y Adecco destacaba a principios de año de una tendencia al alza que podría mantenerse en los siguientes meses.
En el estudio de AECOC se cifra en 92.000 millones de euros el impacto macroeconómico del absentismo laboral, donde aumenta casi cinco veces más deprisa que en la Unión Europea, como se ha dado a conocer a lo largo de esta semana. Es la segunda partida de gasto para las arcas del Estado tras las pensiones y la sanidad y supone 20.000 millones de euros más que lo que paga el país en educación.
Este problema, que ha centrado buena parte del discurso de los diferentes partidos políticos, ha comprometido la competitividad de las empresas, la creación de empleo o conseguir un estado del bienestar más sostenible.
Las incapacidades temporales suben un 73%
Entre los años 2018 y 2024, las faltas al trabajo por incapacidad temporal (IT) han registrado una subida del 73% en España, frente al 16% de la media en la Unión Europea, un aumento que supera en cerca de cinco veces (4,6) al de los Veintisiete. El estudio ‘Observatorio Aecoc de Absentismo Laboral’ (que se puede consultar en este enlace), ha sido elaborado conjuntamente con Marlex y Umivale Activa con datos de la Sala de Seguridad del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Todo esto teniendo en cuenta que la media española es de 4,9 semanas por trabajador y año, según un informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), con una subida del 69% desde 2018 frente al 15% de media. Los sectores más afectados por las bajas laborales siguen siendo el de la logística con el 7,56%, alimentación con el 7,15%, 6,48% en el transporte terrestre (bus o trenes), el 6,15% en comercio minorista frente al 5,94% de media nacional.
En el mismo periodo de tiempo, la tasa ha subido un 44% en todo el territorio nacional, lo que para esta asociación no responde a un “repunte coyuntural” sino a una tendencia “sostenida” que afecta a determinadas actividades intensivas en las que la dependencia de las plantillas es elevada. Pero, además, se aprecia un aumento en el número de bajas laborales de larga duración y, entre 2018 y 2024, la prevalencia de los procesos de IT que superaron el año (365 días) aumentó un 95% y, cuando terminó este periodo, el último proceso activo superaba los 12 meses frente al 12,6% de 2018. Aunque representan el 2,4% de las bajas ya terminadas, concentran el 34,1% de los días perdidos, señalan en el informe.
Los mayores de 55 años son los que piden menos bajas
La edad de los solicitantes de incapacidad temporal también se ha modificado y, en el periodo comprendido en el estudio, se aprecia una incidencia del 152% entre los menores de 35 años (pasaron de 16 a 41 procesos mensuales por cada 1.000 trabajadores) y, entre los mayores de 55 años, el índice de bajas laborales bajó un 27%, pero la duración media es más elevada (82,2 días frente a los 20,9 días de los menores de 35).
Héctor Blasco, director general de Umivale Activa, ha afirmado en declaraciones a E.P. que para explicar el incremento de la IT en los últimos años habrá que tomar como referencia la repetición de procesos en un grupo reducido de trabajadores (el 16,2% concentra el 69% de las bajas y el 62,6% de los días perdidos por incapacidad temporal), que las bajas médicas son cada vez más largas y el tipo de patología que las desencadenan.
“No se pueden abordar todas las bajas laborales del mismo modo, tenemos que entender mejor la repetición, intervenir antes de que los procesos se prolonguen y prestar atención a las patologías en las que se concentra la mayor parte del crecimiento”, ha asegurado. Todo esto con la finalidad de “orientar mejor las reformas normativas que se requieren, los esfuerzos, recursos necesarios y mejorar la gestión de estas bajas”, ha destacado.
Las empresas piden más control en Atención Primaria
Por parte de las empresas, como aparece en el informe, se apunta a las listas de espera de Sanidad como un problema que “prolongan las bajas”. A eso se suman los problemas para poder acceder a las pruebas diagnósticas y a la tardanza para poder ser operado. Por eso, reclaman mejoras en los sistemas de atención primaria, en la coordinación de los mismos en el NSS y las organizaciones.
Tres de cada cuatro compañías que han participado en este estudio han señalado que el marco regulatorio actual es “bajo o muy bajo” en cuanto a la eficiencia para gestionar el aumento de las bajas laborales, por lo que reclaman “control” en el absentismo sin justificar, aunque “no se cuestiona la necesidad de proteger a las personas trabajadoras que están gravemente enfermas”.
Los mejores resultados aparecen en el uso de servicios médicos externalizados o propios, el poder hacer seguimiento de las bajas, la cobertura sanitaria complementaria y los programas de apoyo psicológico. La asociación de empresas de gran consumo pone sobre la mesa una estrategia que comparten las administraciones públicas, las mutuas y los sindicatos, donde se pretende un “espacio estable” de colaboración público-privada que permita “identificar las buenas prácticas, evaluar las medidas y avanzar hacia soluciones coordinadas”.