El empleo del hogar sigue siendo un sector infravalorado y marcado por la precariedad laboral. Prueba de ello es que es la rama de actividad con el menor salario medio bruto mensual, además de que, muchas de ellas, ni siquiera están dadas de alta en la Seguridad Social ni acceden al salario mínimo. En este contexto, conocedor de que los derechos laborales de estas trabajadoras son constantemente vulnerados, el abogado laboralista Víctor Arpa ha querido lanzar un ‘alegato’.
“¿Trabajas sin papeles como empleada del hogar y te hacen sentir que tienes que agradecer que te den trabajo? Tú también haces posible que ellos puedan ir a trabajar, descansar y tener su casa cuidada”, defiende en un vídeo compartido en su cuenta de Instagram, en el que explica que un gran número de estas empleadas le aseguran sentirse invisibles o que, por el mero hecho de recibir un salario, pueden tratarlas “como quieran”.
“Detrás de esas frases hay personas que acaban pidiendo perdón por todo: por preguntar cuánto cobran, por cuando necesitan descanso o por decir que una jornada ha terminado. Tu sueldo paga tu trabajo, no compra tu silencio ni tu dignidad”, manifiesta el abogado, quien señala el papel del colectivo para sostener el Estado de Bienestar.
“Aunque estés sin papeles, tienes tus derechos”
Víctor Arpa se dirige a estas trabajadoras e indica que “puedes agradecer un buen trato y valorar tu empleo, pero eso no significa que tengas que aceptar humillaciones” ni que, para ganarte el respeto, hagas “cada vez más cosas”.
“Mereces respeto desde el primer día y, aunque estés sin papeles, tienes tus derechos. Y me encuentro a diario trabajadoras sin papeles cobrando por debajo de lo que les corresponde”, recuerda el abogado. En este sentido, hay que recordar que, incluso aunque se haya sufrido un despido, se pueden reclamar estos derechos vulnerados, como puede ser haber estado cobrando menos del Salario Minimo Interprofesional (este 2026 situado en 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas o en 1.424,50 euros en 12 pagas).
También se puede reclamar el despido en caso de que esté injustificado o no se haya seguido el procedimiento legal. Por ejemplo, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco declaró nulo el despido de una empleada de hogar a la que echaron por haber faltado varios días al trabajo debido a una operación de apendicitis, a pesar de que no contaba con el permiso de residencia y trabajo. En este caso, condenaron a la empleadora a abonarle una indemnización de 7.000 euros por daños morales.
“Cuando deciden hacer valer sus derechos, es cuando conseguimos que se repare el daño económico que les han hecho: que les han estado pagando de menos, que las han despedido sin derechos y que se ven en la calle de un día para otro”, defiende Víctor Arpa, que concluye pidiendo respeto por este colectivo y el papel que desempeñan para el conjunto de la sociedad. “Haceros respetar porque hacéis una labor esencial y ayudáis a muchísimas familias. Hay que dar más respeto a las empleadas del hogar”.