Dejar una vivienda en herencia a los hijos puede hacerse estableciendo determinadas condiciones sobre cómo deben gestionarse los bienes, y en algunos casos estas pueden acabar teniendo consecuencias que los herederos no esperaban. Esto es lo que les ha pasado a dos hermanas en Irlanda, a las que su madre les dejó en herencia la casa familiar, pero con la condición de que ningún novio podía mudarse a vivir allí con ellas.
Según recoge un reportaje de The Irish Times sobre conflictos familiares relacionados con testamentos y herencias, la madre falleció cuando sus hijas eran muy jóvenes aún y, además de hacer testamento, había creado un fondo fiduciario para que unos administradores se encargaran de sus gastos y del patrimonio que les había dejado.
Las hermanas siguieron viviendo en la vivienda familiar y los administradores se encargaban de pagar gastos como la electricidad, el gas, la compra y otras facturas. Ellas trabajaban y una estudiaba en la universidad, pero reconocen que en aquellos años tampoco tenían demasiado claro cuánto dinero había en el fondo ni cuánto tiempo iba a durar.
La madre había establecido que ningún novio podía mudarse a la casa
Entre las disposiciones que había dejado su madre en el testamento había una relacionada con la casa, y es que la vivienda debería ser únicamente para las dos hermanas, sin que sus parejas pudieran instalarse en ella. Si esa situación cambiaba, tendrían que repartir la vivienda y marcharse.
Una de las hermanas explicó al periódico que la disposición establecía que “ningún novio podía mudarse a la casa”. Durante los años siguientes, ambas pudieron continuar viviendo allí, pero la situación cambió cuando una de ellas se quedó embarazada.
Fue entonces cuando los administradores le comunicaron que debía abandonar la vivienda antes de que naciera su hijo, al considerar que, de permanecer allí, el bebé podría llegar a adquirir determinados derechos sobre la propiedad. Según relata la propia afectada, todo ocurrió de forma bastante repentina.
Las hermanas acabaron vendiendo la casa familiar
La consecuencia fue que las dos hermanas tuvieron que poner a la venta la casa y cuando se cerró la operación, dividir el dinero y mudarse. Además, prácticamente al mismo tiempo se terminó el dinero que quedaba en el fondo que su madre había creado para ellas.
La mujer recuerda aquella etapa como especialmente complicada porque en poco tiempo se quedó embarazada, tuvo que abandonar la vivienda familiar y dejó de contar con el apoyo económico del fondo.