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Cierra la fábrica de Sal Costa tras más 100 años de actividad y hasta 40 trabajadores podrían verse afectados

Esta marca, que fue fundada en 1925, podría trasladar su actividad a Alicante, aunque mantiene cierta operativa en Cataluña.

la fábrica de Sal Costa vista desde fuera
Cierra la fábrica de Sal Costa tras más 100 años de actividad y hasta 40 trabajadores podrían verse afectados |Google Maps
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

Otra histórica fábrica que cesa su actividad en Barcelona, dejando más debilitado si cabe el tejido industrial catalán, que no para de ver como cierran fábricas y naves industriales como el fin de actividad que anunció el fabricante de salchichas alemanas Schara el pasado mes de diciembre. Ahora le ha tocado a la histórica fábrica de Sal Costa, que ha anunciado que baja la persiana tras 101 años de actividad, trasladando su actividad a otra comunidad y con un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) que afecta a buena parte de su plantilla de 40 trabajadores.

Uno de los paquetes de sal más comprados en los supermercados españoles, fácil de reconocer por la gaviota de su logotipo, dejará de producirse en Barcelona, tras el anuncio del gigante salinero francés Salins, propietario de la marca desde 2016, de que dejan sus instalaciones en el puerto de Barcelona para llevar su actividad a otra comunidad.

La marca catalana, fundada en 1925, lleva casi un año desmontando progresivamente la planta, por lo que el cierre no es completo, sino que los trabajos podrían prolongarse todavía dos o tres meses más allí, según una información recogida por el medio Crónica Global.

De hecho, el mismo Puerto de Barcelona confirmó que tras más de cinco décadas de presencia, la concesión de los terrenos no fue renovada, y la zona se encuentra actualmente inmersa en obras y actuaciones de reorganización del espacio portuario, lo que ha podido empujar a Salins a tomar la decisión de llevarse la actividad poco a poco a otro sitio.

Sal Costa podría trasladarse a Alicante

La sede corporativa de la compañía estaba en esta planta de Barcelona, la cual funcionaba como el punto de conexión más importante donde llegaba la sal a granel para su refinado, secado, aromatización y empaquetado final en formatos de consumo y hostelería.

No está toda la actividad concentrada en esa fábrica, eso sí, ya que la sal industrial se encontraba en la comarca del Bages y la logística estaba subcontratada en Badalona, por lo que la salida del Puerto no significa el fin de toda la actividad de Sal Costa en Cataluña. Eso sí, la compañía se queda sin su centro neurálgico en Cataluña. 

Al parecer, la mayor parte de la actividad se llevará fuera de la comunidad, tanto su sede corporativa como la producción de sal de mesa.

Aunque no han querido decir el destino definitivo de la nueva sede, fuentes del sector señalan aseguran que parte de la actividad podría trasladarse a Alicante, donde el Grupo Salins cuenta con una potente infraestructura de extracción y procesado a través de las Salinas de Torrevieja.

Un ERE que podría afectar a 40 trabajadores

Las consecuencias a nivel laboral por el cierre de Sal Costa no han tardado en producirseya que, según la información de Crónica Global, la empresa ya lanzó un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) de extinción antes de comenzar el desmantelamiento de las instalaciones.

Por ahora, no se sabe bien a cuántos de los cerca de 40 trabajadores vinculados a la fábrica ha afectado el expediente ni qué ocurrirá con el resto de la plantilla.

El problema del salitre

El deterioro de las instalaciones habría sido uno de los factores que han pesado en la decisión. La planta estaba muy envejecida y prácticamente obsoleta, después de décadas expuesta tanto a la actividad salinera como a su ubicación junto al mar.

El problema es que la sal se lo come todo. El salitre presente en el ambiente habría acelerado el desgaste de unas instalaciones que necesitaban una renovación prácticamente integral. Fuentes conocedoras de la situación apuntan a que la alternativa pasaba por afrontar una costosa reforma o abandonar Barcelona.

A día de hoy, la fábrica se encuentra prácticamente vacía. Solo responsables de la compañía acuden puntualmente mientras se retira la maquinaria y se desmontan los últimos elementos de la actividad industrial.

El fin de más de un siglo de historia en Barcelona

La historia de Sal Costa comenzó en 1846, cuando tres emprendedores liderados por Onofre Caba se asociaron en Barcelona para comercializar productos básicos como sal, arroz y legumbres. Con los años, la sal fue ganando protagonismo hasta convertirse en el principal negocio y, en 1925, nació oficialmente la marca Sal Costa, que el año pasado celebró su centenario.

En 1994, la compañía fue adquirida por el grupo alemán Südsalz, lo que favoreció su expansión internacional. Más tarde, en 2016, pasó a manos del francés Grupo Salins, uno de los principales operadores europeos del sector.

El desmantelamiento pone ahora fin a la presencia industrial de Sal Costa en Barcelona y supone la desaparición de otra fábrica histórica. Un cierre que se suma a otros recientes de marcas muy conocidas, como el de la fábrica de jabón Lagarto, y que vuelve a reducir el peso de actividades industriales con décadas de historia en España.