Los datos del IPC (Índice de Precios al Consumo) adelantados por el INE para el mes de octubre no muestran indicios de mejora y elevan la inflación en España al 4,9%, una cifra que queda bastante lejos (9 puntos) de la registrada en los países de la zona euro según los datos que han publicado tanto el Instituto Nacional de Estadística como Eurostat. Unas cifras que ponen de manifiesto los problemas que tienen los españoles para, entre otras cosas, llenar el depósito del coche o el carrito de la compra.
El coste de la vida está mostrando una tendencia al alza no solo en nuestro país, sino en el resto del continente. Buena muestra de ello son los datos de Eurostat, donde aparece que la inflación interanual en la eurozona ha subido dos décimas si se compara con los datos de septiembre, pasando del 3,8% al 4% y confirmando la predicción del Fondo Monetario Internacional (FMI), que apuntaba al ralentizamiento de la economía europea, bajando la tasa de crecimiento al 0,9%.
Cuando se tienen en cuenta todos los factores que elevan el crecimiento inflacionario, se aprecia que el principal responsable del repunte es la energía, evidenciada en los carburantes o la luz, con precios que han subido hasta un 20,8% si se compara con el mismo mes del año anterior.
También son más caros los servicios (3,3%), los alimentos, el alcohol y el tabaco (1,6%). Mientras, en España, el IPCA (Índice de Precios de Consumo Armonizado) ha bajado una décima, esto es, del 5% al 4,9%. El Banco de España y, a continuación, el Banco Central Europeo (BCE) avisaron de que los precios estaban aumentando a un ritmo más rápido en nuestro país que en la zona euro y esa diferencia la atribuyeron, como se ha reflejado anteriormente, a los servicios, los carburantes o las energías (electricidad y gas).
La inflación crece en España por encima de la media europea desde 2025
El año pasado (2025), supuso un importante punto de inflexión para la inflación española y de eso se dieron cuenta los analistas del Banco de España (BE), que en su informe trimestral (octubre de 2026) ya alertaban de que el IPC estaba creciendo por encima de la media de la zona euro. Entre julio de 2025 y septiembre de 2026, el diferencial medio fue de nueve décimas, la misma distancia que se puede apreciar cuando se consultan los datos adelantados de octubre.
Por sectores, el sector servicios es el que más está empujando esta diferencia y, en septiembre, cuando la inflación en España era 1,22 puntos más alta que la de Europa, los servicios explicaban en 0,64 puntos la distancia. Luego aparecen los alimentos, con 0,31 puntos, la energía (0,24 puntos) y los bienes industriales no energéticos, que contribuían con 0,04 puntos. Los combustibles y la luz son más caros y de eso no cabe duda actualmente, pero no es bastante para explicar por qué la inflación en España es tan alta.
Sí se puede entender cuando se tienen en cuenta los problemas que aparecen a nivel internacional y que amenazan con pinchar la burbuja, como es el caso de la guerra en Oriente Medio, Ucrania y hace más tiempo, los aranceles de Trump. Todo esto afecta directamente a los precios y el Banco de España ha hecho un recuento en el que aparece el gas natural encarecido en un 52% en el mercado internacional o el petróleo en un 4%.
El INE, cuando dio a conocer el IPC adelantado, también tuvo en cuenta estos datos. El gas y los combustibles líquidos han ayudado a mantener alta la inflación, lo mismo que los paquetes turísticos, cuyos precios han bajado menos que durante el mismo mes del año anterior.
La subyacente sube al 3,1% frente al 2,4% de la UE
La inflación subyacente es la que no incluye los componentes volátiles, como son la energía o algunos alimentos. En España, el INE estimó que el indicador estaba en el 3,1% en el mes de octubre, mientras que el de la zona euro se estancaba en el 2,5%, lo que evidencia cómo la inflación subyacente nacional supera en 6 puntos a la de la UE y que, por tanto, la diferencia entre las dos no la marca solo la subida de precios de la energía.
Esta inflación sí es un problema para las familias porque, aunque no todos los meses se registran las mismas subidas, tener una tasa interanual del 4,9% implica que los bienes y servicios de consumo son un 5% más caros que un año antes.