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Una madre echa de casa a su hijo de 31 años porque “no limpia, tiene trabajo pero no paga las facturas”: la Justicia le obliga a marcharse

El hombre trabajaba como camarero con contrato indefinido y cobraba unos 1.400 euros al mes, pero durante el proceso renunció a su empleo y no buscó otro.

Imagen representativa de una madre junto a su hijo adulto
Imagen representativa de una madre junto a su hijo adulto |Envato
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Vivir en casa de los padres siendo adulto puede terminar generando problemas cuando, con el paso del tiempo, la convivencia se deteriora por no colaborar con los gastos de la casa o las tareas del hogar. A esta situación llegó una familia italiana, hasta el punto de que la madre tuvo que llevar a su propio hijo, de 31 años, ante la justicia para que se fuera de la casa,  tras asegurar que “no limpia, tiene trabajo pero no paga las facturas”.

Según la información publicada en Corriere di Bologna, la mujer era la propietaria de la vivienda en la que vivía junto a su hijo de 31 años. Según su propia versión, él era camarero y tenía un contrato indefinido con el que cobraba aproximadamente 1.400 euros netos al mes, pero no contribuía a pagar los suministros, las cuotas de la comunidad ni otros gastos.

Además de esto, no colaboraba en las tareas de la casa y la madre declaró que la relación se había deteriorado hasta el punto de que la convivencia se había vuelto insostenible porque su hijo no respetaba las normas más básicas de convivencia. Ante esta situación, decidió acudir a la justicia para pedir que terminara su obligación de mantenerlo y que tuviera que abandonar la casa.

El hijo renunció al trabajo y no buscó otro para poderse quedar en la casa 

Durante el proceso judicial, el hijo dejó su trabajo, pero este cambio en sus condiciones laborales y económicas no hizo a la jueza cambiar de opinión, ya que tuvo en cuenta que tenía ya 31 años, había terminado sus estudios y anteriormente había demostrado que podía mantenerse trabajando. 

De hecho, la sentencia señala que “ha alcanzado una edad en la que debe presumirse que ha logrado una vida independiente, con plena capacidad laboral”. Además, se tuvo en cuenta que lo había hecho “sin hacer esfuerzos efectivos por encontrar otro trabajo”.

Por este motivo, la justicia consideró que renunciar voluntariamente al empleo no podía hacer que su madre volviera a estar obligada a mantenerlo económicamente.

Finalmente, el tribunal dio la razón a su madre y lo obligó a abandonar la vivienda, y, tras quedarse sin trabajo, si atraviesa dificultades para mantenerse, podrá recurrir a otras vías de ayuda, pero eso no significa que pueda seguir dependiendo económicamente de su madre. Según señala el tribunal, “podría ser considerado merecedor de tutela, pero ya no merecedor de la manutención, a la que la madre ya no puede considerarse legalmente obligada”.