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Su casero le dice que no puede tener a su perro en la casa alquilada porque cree que causará daños superiores a la fianza, pero la justicia dice que no puede prohibírselo sin pruebas

El casero aseguraba que esa raza de perro tenía mucha energía y podría causar daños en la vivienda que no se cubrirían con la fianza, pero al no tener pruebas de ello, el inquilino pudo llevársela a casa.

El inquilino junto a su perra
El inquilino junto a su perra |ABC Illawarra
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

Tener una mascota en una vivienda de alquiler parece algo cada vez más complicado, ya que son muchos los caseros que niegan dejar a sus inquilinos tener animales en casa. Pero hay países en los que prohibir tener mascotas en las casas debe tener una causa justificada, como por ejemplo Reino Unido. Algo similar ocurre en Australia, donde un casero prohibió a su inquilino tener a su perra en la vivienda porque consideraba que podía causar desperfectos superiores al importe de la fianzay la justicia se lo prohibió porque no tenía pruebas para hacerlo. 

Desde mayo de 2025 en Nueva Gales del Sur, Australia, entraron en vigor nuevas normas para facilitar a los inquilinos poder tener a sus mascotas en las viviendas alquiladas. Según explican desde el medio local ABC News, desde la puesta en vigor para poder rechazar animales en las viviendas, los caseros tienen que tener una causa justificada. 

En el caso de este alquiler, el inquilino llevaba tres años viviendo en el piso cuando solicitó al casero poder llevarse a su border collie, que hasta entonces había estado al cuidado de su madre, pero el casero se negó.

El propietario aseguró que la perra podía causar daños superiores a la fianza

Según explicó el inquilino, la justificación que le dio el casero para negarse a dejar que su mascota se mudara fue que consideraba que era muy probable que un border collie provocara daños cuyo coste superase los 1.300 dólares australianos de la fianza (unos 803 euros).

Antes de llegar a esa negativa, el inquilino aseguró que inicialmente le comunicaron que no había rellenado correctamente el formulario y que la decisión definitiva llegó pocos días antes de que terminara el plazo para responder.

El inquilino decidió entonces recurrir ante el Tribunal Civil y Administrativo para defender que podía convivir con el animal sin causar problemas, para lo que presentó información y una declaración relacionada con el adiestramiento de la perra.

Por su parte, el casero aportó un informe de inspección, una carta enviada previamente al inquilino y un artículo de una aseguradora en el que se hacía referencia a la energía característica de los border collies.

El tribunal considera que no había pruebas suficientes para prohibirlo

Finalmente, el tribunal consideró que la negativa del propietario no era razonable porque no existían pruebas suficientes que demostraran que ese perro concreto fuera a causar daños superiores a la fianza.

Tras ganar el procedimiento, el inquilino pudo mudarse con su mascota. “Sentí algo de estrés al saber que tendría que llevarlo a los tribunales, pero valió la pena”, explicó el en el medio.

También aseguró que vivir con su perro había tenido un efecto positivo en su día a día. “El hecho de poder tener un perro mejoró mi estado físico, mi salud mental y, en definitiva, mi nivel de vida”, afirmó.