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PSOE y Podemos quieren que se reconozca en la ley de violencia de género el término 'violencia vicaria'

El Gobierno de coalición pretende modificar varias normas con el objetivo de cumplir el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. El caso de Anna y Olivia, las niñas de Tenerife, su último ejemplo.

PSOE y Podemos quieren que se reconozca en la ley de violencia de género el término 'violencia vicaria' Protestas contra la 'violencia vicaria | EUROPA PRESS
Javier Martín
Javier Martín
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PSOE y Unidas Podemos pretenden cimentar legalmente la violencia vicaria. El término, de nuevo en primera línea social, política y mediática tras el sonado caso de Anna y Olivia, las niñas de Tenerife, ha avanzado otra fase en su proceso de reconocimiento en la ley después de que se haya registrado en trámite parlamentario en el Congreso una enmienda parcial conjunta al proyecto de Ley Orgánica de Garantía de la Libertad Sexual.

El concepto ya se reconocía en la ley, pero no amparado en el término en sí.  Lo que quiere cambiar el Ejecutivo de coalición para cumplir el Pacto de Estado contra la Violencia de Género que aprobaron los grupos políticos de Congreso y Senado el pasado 25 de noviembre de 2017. Para ello, los socios del Gobierno han elaborado un total de 28 enmiendas sobre la actual Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

El objetivo es, con la modificación de esta y otras normas relativas en la materia, dotar de estructura y cobertura legal y posterior ejecución de medidas efectivas y específicas en el ordenamiento jurídico español. Concretamente, el documento recoge conductas como blindar su financiación, incluida la de organizaciones feministas, o mejorar la cooperación institucional.

¿Qué es la violencia vicaria?

La violencia vicaria es toda aquella que se ejerza sobre una persona a través de otra. Es decir, aquella forma de violencia en la que se pretende hacer daño a alguien ejerciéndola sobre otras terceras personas, generalmente familiares o allegadas de las víctimas. El desarrollo de su conceptualización ha ido cambiando ligeramente a lo largo de los años.

La ley integral contra la violencia de género ya la recogía desde 2004, como aquella forma de violencia que “se ejerza sobre sus familiares o allegados menores de edad”. Aunque ese ‘sus’ solo hacía referencia a las mujeres, y sin nombrarlo como violencia vicaria como tal.

En la misma línea se muestra Sonia Vaccaro, psicóloga clínica: “Es aquella violencia contra la mujer que ejerce el hombre violento utilizando como objetos a las hijas o hijos, para dañarla”. La base argumental del Pacto de Estado contra la Violencia de Género sí recoge el término como tal, amparando por ley a aquellas personas que hayan padecido o padezcan violencia “por interpósita persona” como “el daño más extremo que puede ejercer el maltratador hacia una mujer: dañar y/o asesinar a los hijos/as”.

Ahora, la norma conceptualizará el término violencia vicaria en aquella 'con el objetivo de causar perjuicio o daño a las mujeres se ejerza sobre sus familiares o allegados menores de edad' por parte de 'quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad'.

¿Por qué se introduce en la violencia de género?

Miguel Lorente, exdelegado del Gobierno para la Violencia de Género, pide hablar de “violencia vicaria en violencia de género”. Aunque este tipo de violencia, también llamada por sustitución, puede aplicarse a otros ámbitos externos al maltrato machista, su explicación es clara: “las víctimas sufren el mismo dolor, pero en el maltrato machista, que un padre mate a sus hijos parte de una violencia estructural y se basa en la identidad del hombre, que busca dominar a la mujer”.

Violencia vicaria: Tomás Gimeno, el impulso definitivo

Este tipo de violencia, sin nombre legal, está muy presente en el día a día. Según la última macroencuesta del Ministerio de Igualdad publicada en 2020, más de 1,6 millones de niños viven en hogares donde su madre sufre violencia machista, exponiéndose a ser objeto de chantaje, y en ocasiones peligro en su integridad y su vida. Se convierten en un arma más para hacer daño, con sus daños colaterales.

Dentro de ese número se encontraba Beatriz Zimmerman, esposa de Tomás Gimeno, y una de las víctimas más recientes y sonadas mediáticamente. El caso de Anna y Olivia, las hijas secuestradas y asesinadas por el padre el pasado mes de abril en una exposición más de violencia vicaria, impactó y acabó de concienciar a la población española el pasado mes de abril. “No las vas a volver a ver”, dijo tiempo antes de que se encontrara el cuerpo de una de las niñas en el fondo del mar. Antes causó conmoción el caso de José Bretón.

La cuestión ahora es vertebrar un método de acción. Entre las medidas, se formará específicamente a jueces, fiscales y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y se instará a focalizar en este tipo de violencia de género a los protocolos de los servicios forenses. También, que se contemplen profesionales de la psicología infantil en la atención a hijos de víctimas de violencia de género.