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Los trabajadores de la Torre Eiffel van a la huelga tras obligar a las empleadas a ser 'invisibles' durante una visita de un grupo religioso hindú

La empresa que lleva las visitas a este monumento, SETE, y el Ayuntamiento de París ya han admitido que se aceptaron peticiones de exclusión femenina "incompatibles con los valores de igualdad".

la torre eiffel
la torre eiffel |Envato
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

Un grave conflicto laboral y de igualdad de género ha obligado a realizar un inesperado cierre de urgencia en uno de los monumentos más icónicos del mundo. Los trabajadores de la Torre Eiffel se pusieron en huelga para protestar por las directrices impuestas al personal femenino, a las que se les ordenó permanecer "invisibles" durante la visita de una organización hindú de carácter religioso el pasado sábado. Aunque la página web del monumento informó oficialmente de un "retraso" en la apertura "por razones operativas", la movilización de la plantilla impidió por completo el acceso de turistas durante toda la jornada.

Lo que provocó la huelga y toda esta problemática fue la forma de actuar de la empresa gestora de las visitas para con sus empleadas el pasado sábado, durante la visita de una delegación del movimiento espiritual hindú Bochasanwasi Akshar Purushottam Swaminarayan Sanstha (BAPS), ya que dejaron apartadas a las trabajadoras solo por el motivo de la entrada de estos turistas, acabando incluso con el cierre de las instalaciones. Lo nunca visto. 

El sindicato Confederación General del Trabajo (CGT) denunció que se transmitieron instrucciones que "llevaron a que las trabajadoras fueran apartadas, sustituidas e invisibilizadas por su género". En concreto, la representación sindical detalló que a varias empleadas se las obligó a abandonar sus puestos y a irse a otras dependencias cerradas, siendo sustituidas por hombres, además de prohibirles pasar por las zonas donde se encontraba la delegación. La CGT calificó lo ocurrido de "grave y profundamente contraria a los valores de igualdad y no discriminación", lo que motivó a los empleados a declararse en huelga.

La empresa admite que las condiciones "no deberían de haberse aceptado"

La presión de la plantilla obligó a pronunciarse a la Sociedad de Explotación de la Torre Eiffel (SETE), que reconoció que la comitiva hindú había pedido restringir el contacto con el personal femenino. La dirección admitió de forma rotunda que estas condiciones "no deberían de haberse aceptado" por ser plenamente "incompatibles con los valores de la SETE, así como con los principios de igualdad de género y neutralidad" que rigen un espacio público.

"SETE comprende plenamente (...) las legítimas dudas que suscita esta situación entre su personal" y se compromete a realizar "una revisión exhaustiva de las condiciones en que se organizó esta visita y adoptará todas las medidas necesarias", dicen desde el grupo que organiza las visitas al monumento.

Tras reunirse en asamblea general con los empleados, la empresa concesionaria se comprometió a "reforzar de inmediato sus procedimientos" para evitar incidentes similares y transmitió sus sinceras disculpas tanto al personal como a los visitantes afectados. Paralelamente, la delegación de BAPS en París pidió disculpas a través de la red social X a cualquiera que se hubiera sentido incómodo, si bien matizó que en ningún momento impidieron el acceso a la torre a ningún turista.

El Ayuntamiento de París exige aclarar los hechos

La reacción desde el ámbito político no ha tardado en llegar, siendo el teniente de alcalde de la capital francesa uno de los primeros en pronunciarse. Así, este representante del gobierno local de París, Emmanuel Grégoire, ha calificado lo ocurrido como algo "completamente inaceptable" a la vez que ha respaldado el "legítimo descontento" de los trabajadores. 

El edil, por su parte, ha pedido llevar a cabo una investigación interna haciendo hincapié en que "la igualdad entre mujeres y hombres nunca se detendrá ante nuestros monumentos históricos", insistiendo también en que este derecho debe aplicarse "en todas partes, para todos". Por su parte, Ariel Weil, presidente de la SETE, no se ha quedado atrás en la protesta generalizada y se ha encargado de asegurar que van a aclarar lo sucedido para extraer todas las consecuencias pertinentes.