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Daniela, repartidora de Glovo: “Cuando hay viento o lluvias fuertes tengo que conducir más despacio, pero la aplicación me marca retraso que puede terminar en sanción de 7 o 21 días”

La trabajadora explica a NoticiasTrabajo que las condiciones de la calle pueden provocar retrasos que la aplicación no siempre interpreta, desde viento o lluvia hasta carreteras cortadas.

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Daniela, repartidora de Glovo, durante el reportaje. |NoticiasTrabajo | Archivo
Icíar Carballo
Fecha de actualización:

Trabajar como repartidor implica pasar la mayor parte de la jornada en la calle y enfrentarse a situaciones que no siempre pueden preverse desde una aplicación. Lluvia, viento, carreteras cortadas, problemas de cobertura o dificultades para aparcar pueden alterar los tiempos de entrega de un pedido, aunque el sistema siga marcando el recorrido previsto. 

Es una de las principales quejas de Daniela, repartidora de Glovo en Almería, que ha expuesto su caso en un reportaje para NoticiasTrabajo. Según cuenta, normalmente trabaja en moto, pero explica que hay días en los que prefiere utilizar el coche por seguridad. “Aquí en Almería hace muchísimo viento y en moto es bastante peligroso”, asegura. Sin embargo, el problema es que “la aplicación no sabe si está lloviendo, si hay mucho viento o si hay calles cortadas”.

Retrasos por lluvia, viento o carreteras cortadas

Daniela explica que estas circunstancias pueden obligarla a circular más despacio o modificar la ruta, algo que termina afectando a los tiempos que registra la aplicación. Según cuenta, incluso ha comunicado a soporte, en más de una ocasión, que tenía que reducir la velocidad por el viento, pero aún así el sistema sigue mostrando que existe un retraso. Lo mismo ocurre cuando una calle está cortada o cuando el GPS de la aplicación pierde la señal.

Además, durante episodios de lluvias intensas también han tenido que seguir trabajando. Daniela recuerda que durante algunas DANAs hubo repartidores que salieron en coche y que, en determinados momentos, la aplicación llegó a apagarse durante unas horas. Según asegura, esas horas no se les abonaron.

También señala que hay zonas especialmente complicadas para realizar entregas. “A veces te encuentras que no hay carretera, sino que son invernaderos o caminos muy estrechos que no sabes por dónde entrar”, explica.

Esperas de hasta 45 minutos para recoger un pedido

Otro de los problemas que sufren los repartidores de Glovo es el tiempo de entrega, que  tampoco depende solo del trayecto. Daniela asegura que en algunos supermercados han llegado a esperar hasta 45 minutos para que les preparen un pedido, y “hasta que ellos no te entreguen el pedido, tú no te lo llevas”, señala.

A ello se suma el tiempo necesario para encontrar aparcamiento cuando la entrega se hace en un edificio. “Mientras que yo estoy aparcando, está contando mi tiempo de entrega”, explica a NoticiasTrabajo.

Para Daniela, esta diferencia entre los tiempos que marca la aplicación y lo que ocurre realmente en la calle termina generando también presión y estrés durante la jornada. La repartidora asegura que trabaja pendiente de posibles retrasos, fallos de localización o incidencias que puedan quedar registradas en el sistema. 

“Siempre salgo con buena actitud y llego a mi casa agotada porque la aplicación me pone en localización o me pone retraso... y yo estoy haciendo mi trabajo bien”, explica. Una situación que, según cuenta, hace que muchos repartidores afronten cada pedido con la incertidumbre de no saber si una circunstancia ajena a ellos puede terminar afectando a su trabajo. 

Este artículo forma parte de ‘Un día trabajando…’, la serie de NoticiasTrabajo en YouTube en la que nos adentramos en distintas profesiones y sectores para conocer cómo es una jornada laboral desde dentro, sus condiciones y los aspectos menos conocidos de cada oficio.