Alemania decidió experimentar con la jornada laboral de cuatro días a la semana, de 35 horas, pero al parecer en el sector de la industria no está dando buenos resultados. Aunque los primeros estudios confirmaban que el 75% de las empresas que la habían implantado estaban de acuerdo con seguir adelante, ahora la eficacia de esta medida, aplaudida por buena parte de los países europeos, se tambalea.
Uno de los ejecutivos que ha puesto sobre la mesa la necesidad de esta medida ha sido el presidente del consejo de supervisión de Mercedes-Benz, Martin Brudermüller quien ha dicho que uno de los principales problemas es el coste laboral que ha hecho que la mano de obra se haya “encarecido demasiado cuando se tienen en cuenta los estándares internacionales”. Estas declaraciones, realizadas al medio alemán Handelsblatt y recogidas por Europa Press, suponen la consideración de regresar a la negociación para retomar las 40 horas semanales.
Hay que considerar que esta reclamación no es nueva en la política laboral alemana y que en el mes de octubre está fechado un encuentro entre la patronal y los sindicatos donde se analizaría esta situación y se barajarían las posibles opciones para solucionarla.
A día de hoy, la semana de 35 horas afecta a una quinta parte de los trabajadores alemanes, concentrados sobre todo en los sectores de la automoción, la industria o el acero, por lo que no se trata de una jornada de trabajo que esté implantada por norma y afecte a todo el país.
Los costes laborales no son sostenibles
Los empresarios han justificado su petición de vuelta a la jornada de trabajo de 40 horas en lo que cuesta contratar a un trabajador en Alemania. Para eso, hay que revisar a cuánto se paga la hora de trabajo, que en el sector industrial es de 49,50 euros, el 47% más que la media en la Unión Europea donde es de 33,70 euros, según los datos que ha publicado Financial Times.
Pero esta diferencia es superior cuando se compara con el este europeo y, en sitios como Hungría, el coste laboral por hora es de 15,60 euros, una tercera parte del alemán. Luego, hay que analizar lo que paga la empresa por trabajador, una cuantía que ha ido aumentando desde 2023, como recoge un informe de IMK. Ahora bien, repasando las estadísticas, se aprecia cómo la productividad en Alemania es más elevada que la que aparece en buena parte de los países de Europa del Este.
Brudermüller se lamenta de que Alemania ha perdido “su ventaja de productividad” que mantenía ante algunos de sus principales competidores. Pero no es el único y los directivos de la marca de herramientas Stihl también han protestado, apuntando a la necesidad urgente de aumentar el número de horas trabajadas.
La semana laboral de 35 horas se implantó hace 40 años
La semana laboral de 35 horas no es algo nuevo en Alemania ya que cuenta con 40 años de historia y fue una de las principales conquistas por parte de los sindicatos del sector de la industria en los años 80. Se llevaron a cabo semanas de huelga y negociaciones en las que los trabajadores consiguieron reducir la jornada en la automoción y la industria.
Pero esta jornada no llega a todos los empleados, ya que la media en Alemania es de 37,8 horas a la semana aunque este dato no puede tomarse como una referencia cien por cien fiable ya que se aplica a todos los trabajadores, tanto a los de jornada completa como a aquellos que tienen contratos a tiempo parcial.
Alemania está entre los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), donde se trabaja menos tiempo pero ahora las empresas industriales creen que aumentar la jornada manteniendo el mismo salario permite producir más.
Se espera que los sindicatos, en la mesa de diálogo que habrá en octubre, se planten y no quieran modificar el tiempo de trabajo.
Bajada del 15% en la producción industrial
Las peticiones empresariales llegan en un momento complejo para la industria alemana porque desde 2018 la producción del sector ha bajado un 15% y el empleo un 5%. Los problemas aparecen especialmente en el sector del automóvil por los cambios hacia la electrificación y la competencia que llega de China.

