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El 46% de los hogares que empezó a cobrar el Ingreso Mínimo Vital siguen con la prestación cinco años después

La AIReF apunta a que la permanencia es más elevada entre los que cobran una cuantía cercana a la renta garantizada y pide que se mejore la conexión del IMV con el empleo.

Elma Saiz seria
La ministra portavoz del Gobierno, Elma Saiz. |Europa Press
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:

Corría el año 2020 cuando el entonces vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias (fundador de Podemos) anunciaba la puesta en marcha de la prestación del Ingreso Mínimo Vital (IMV). Una ayuda económica que gestiona la Seguridad Social y que, desde su nacimiento, ha servido para mejorar la situación de vulnerabilidad de miles de familias en España. 

A día de hoy se alzan miles de voces que defienden la continuidad de la ayuda, pero también los que se muestran muy críticos con ella especialmente en lo que tiene que ver con la compatibilidad del IMV con el empleo. Ahora, un estudio de la AIReF revela que casi la mitad de hogares que accedieron al Ingreso Mínimo Vital sigue cobrando la ayuda cinco años más tarde, poniendo en duda la eficacia de esta prestación a la hora de incentivar el regreso al mercado laboral.

Concretamente, tras 60 meses, el 46% permanece en el sistema de la Seguridad Social como beneficiario de la ayuda. Este análisis se ha realizado con unos 600.000 beneficiarios partiendo de datos recopilados entre 2020 y 2025 y muestra en primer lugar cómo con el paso de los años, muchos de los que comenzaron a cobrar el IMV ya no lo hacen. Bien porque no cumplen los requisitos o porque han conseguido un empleo y ya están cobrando un sueldo.

La estadística refleja que el 86% continúa recibiéndola una vez que ha pasado un año desde el momento de la solicitud, el 69% a los dos años, el 57% a los tres y el 46% cuando pasan 5 años.

La tasa media de salida del IMV es de un 1,4% al mes, y la permanencia no es la misma en todos los casos sino que sube cuando la prestación representa una parte mayor de la renta garantizada y determinados perfiles especialmente en los casos de familias monoparentales o personas que viven solas.

Si el IMV es alto, se mantiene más tiempo

Uno de los puntos en los que se ha centrado la AIReF es en la relación existente entre la cuantía que se cobra y el tiempo en que se mantiene el IMV. Después de 5 años, el 57% de los beneficiarios con una prestación aproximada a la renta garantizada del hogar sigue recibiendo la ayuda pero este tanto por ciento se reduce al 34% entre los que están ingresando menos dinero.

Un aumento de 10 puntos porcentuales en la proporción representada por el IMV sobre la renta garantizada está asociado con el 13,4% de la probabilidad de abandonar la prestación. La AIReF considera que estos resultados no muestran que el hecho de cobrar una cuantía más alta sea la causa directa de permanecer más tiempo cobrando el IMV.

Cuando la reciben por más tiempo, apuntan, es porque la situación de vulnerabilidad se mantiene e incluso se agrava. Las familias monoparentales, por ejemplo, y aquellas que viven solas cuentan con una alta permanencia y a largo plazo, se desmarcan los hogares unipersonales con porcentajes más elevados. El 65% sigue cobrando el IMV pasados los 3 años, el 58% a los 4 y un 54% tras 5 años. 

La ayuda debería conectar mejor con la búsqueda de empleo

La renta garantizada del IMV ha aumentado un 42,8% entre 2020 y 2025 lo que supone una subida de 16,9% una vez descontada la inflación. En los hogares con menores, la incorporación del complemento de ayuda para la infancia (CAPI) eleva aún más la protección.

Esta mayor cobertura refuerza la capacidad del IMV en su lucha contra la pobreza especialmente la infantil pero al mismo tiempo aumenta el coste de oportunidad para aceptar un empleo o ampliar la jornada laboral en determinados hogares.

Por eso, la propuesta es la de reformular por completo el incentivo al empleo para que sea automático, comprensible y cercano a la situación económica real de los beneficiarios. El organismo plantea que se tengan en cuenta momentos como el de la incorporación a un puesto de trabajo o la intensidad de la jornada laboral.

El incentivo se aplicó al 29% de los hogares que estaban cobrando el IMV y el 71% restante no registró los incrementos de rendimientos laborales previstos para poder beneficiarse de él.

La mitad de los posibles beneficiarios no acude a las oficinas de la Seguridad Social para solicitar el IMV

A finales de 2025, según datos de la Seguridad Social, un total de 455.401 hogares estaba cobrando el IMV en las comunidades de régimen fiscal común sin incluir el País Vasco ni Navarra. Esto es una subida anual del 16% y una cobertura del 44,2% sobre el conjunto de hogares que podrían tener derecho a la prestación.

El 52% de los hogares que cumple con los requisitos no ha pedido el IMV simplemente porque no saben que les corresponde. En el caso del CAPI, el porcentaje asciende al 71%. 

La evaluación presentada por este organismo señala que el 51% de los hogares que está cobrando el IMV recibe alguna prestación adicional a lo largo del año y la que más coincide es el subsidio por desempleo, especialmente en mayores de 52 años.

Por eso se recomienda que se vigilen las compatibilidades entre ambas prestaciones para evitar que se solapen, así como automatizar los requisitos, emplear los datos de la renta más actuales o mejorar el acompañamiento a los hogares.