Los parados de larga duración (junto al desempleo juvenil) son uno de los problemas que el Ministerio de Trabajo se ha propuesto solucionar en una nueva Mesa de Diálogo Social. Una de las claves, para los agentes sociales, es reforzar las políticas activas de empleo. De hecho, se ha conocido recientemente que España está entre los países de Europa que invierte menos recursos por desempleado para este objetivo.
A expensas de conocer qué medidas se acaban acordando y aplicando de estas reuniones, los desempleados pueden seguir una serie de estrategias para mejorar su perfil profesional, empezando por el currículum. Este documento es la primera carta de presentación, lo primero que conoce la empresa, y por ello debe estar elaborado a conciencia. La orientadora laboral Elena Lucas explica, a través de sus vídeos de Instagram (@elenalucas_orientadoralaboral), cómo poder mejorarlo.
En uno de ellos, reciente, advierte además de errores comunes que suelen cometer los candidatos y que pueden provocar que, tras meses de búsqueda, no se haya conseguido trabajo. “Si llevas más de 3 meses buscando empleo y no te llaman, probablemente estás cometiendo alguno de estos tres errores”, expone.
Tres errores que dificultan encontrar trabajo
El primero de ellos es enviar el mismo currículum a todas las ofertas de empleo. “Sigues viendo esa herramienta como un documento que enviar a todo el mundo por igual y que ellos decidan si encajas o no. Pues siento decirte que a día de hoy es al revés. Eres tú el que debes convencer con ese documento, adaptándolo, de que eres el profesional que están buscando”, explica la experta.
Al igual que otros orientadores, recomienda adaptar el currículum según el puesto al que vayamos a postularnos. Por ejemplo, una persona con experiencia en administración no debería enviar exactamente el mismo currículum para una oferta de auxiliar administrativo en una asesoría que para otra de administrativo en una empresa logística, incluso aunque sea la misma profesión.
En la primera tendría sentido destacar tareas como facturación, atención al cliente o gestión de documentación, mientras que en la segunda debería dar más peso al control de pedidos, albaranes, gestión de stock o programas de logística. La experiencia puede ser la misma, pero el currículum debe poner en primer plano las habilidades y funciones que más encajan con cada vacante.
El segundo error que indica Elena Lucas es destacar los logros y el impacto de nuestro trabajo: “Tu perfil de LinkedIn habla de lo que has hecho, de lo que eres, no de lo que has logrado o de lo que quieres conseguir. Cambia las tareas por impactos y la gente empezará a entender qué es lo que puedes solucionar y empezarán a contactarte”. Es una forma de potenciar el perfil y diferenciarse de otros candidatos, mostrando de forma práctica nuestras habilidades y competencias.
Por último, aconseja no esperar a que sean las empresas las que nos contacten: “Esperas a que te contacten, a que te llamen, a que te ofrezcan empleo en vez de ir tú a generar conversaciones. Y el 70% de las vacantes en España no se cubren publicando ofertas”, advierte. No es la primera profesional que avisa de este ‘mercado oculto’ de ofertas de empleo. Y es que muchas vacantes se publican directamente en el muro de LinkedIn. Por ello, es importante crear una red de contactos, contactando con profesionales de nuestro sector o que ya se encuentran trabajando en la empresa que nos interesa.