La pérdida de poder adquisitivo no sólo en España, sino en toda Europa, es una realidad más que constatada por los expertos, los cuales colocan en el foco conflictos como la guerra en Ucrania o en Irán para explicar el encarecimiento de los alimentos, la luz o los carburantes. A esta carencia habría que añadir que los salarios por convenio siguen estancados, que se están estudiando nuevas subidas del SMI de al menos un 7% o la promesa por parte del Ejecutivo de Sánchez de mejorar las pensiones antes de las elecciones del 29-N.
Precisamente a este último punto se ha referido una parte del informe publicado por el Instituto Juan de Mariana ‘El sacrificio fiscal de los contribuyentes’, firmado por Diego Sánchez de la Cruz y Santiago Calvo López, y en el que se constata con datos objetivos cómo los jóvenes españoles deben esperar como media hasta los 38 años para disponer de los ingresos equivalentes a los de un jubilado.
Los autores explican que para poder realizar este estudio se han basado en el reparto de los impuestos y de las prestaciones entre las diferentes generaciones partiendo de las cuentas por edades de Fedea (2022). Los primeros años de trabajo aparecen los problemas económicos que en muchos casos llegan de la mano con el alto coste de la vivienda, las bajas retribuciones y la necesidad de tener que cambiar de lugar de residencia.
Esto no es freno para que consigan abrirse un hueco en el mundo laboral a pesar de que “encuentran muchas dificultades para emanciparse” aunque sea “la generación más preparada, pero también la que tarda más tiempo en conseguir una renta holgada”.
Ahora bien, esta comparación está orientada a los ingresos por edades y no quiere decir que cuando un asalariado cuenta con menos de 38 años esté ingresando en su nómina menos dinero que cualquier pensionista. Normalmente, el primer empleo llega en torno a los 25 años de media y el salario se coloca en unos 13.000 euros al año. “Los sueldos no maduran hasta bien entrada la cuarentena”.
¿Existe relación entre lo que cobran los jóvenes y los impuestos que pagan?
En el informe aparece un punto clave y es el pensamiento disruptivo que tienen los jóvenes en relación al pago de determinados impuestos al Estado. A los 25 años, un español paga como media 6.000 euros al año en impuestos y en cotizaciones a la Seguridad Social, lo que equivale al 45% de la renta de mercado.
“En los primeros años de carrera laboral, el sistema se lleva casi la mitad de lo poco que se gana”, señala el informe. Este reparto varía en función de la edad ya que entre los 30 y 60 años los ciudadanos aportan al sistema más que lo que reciben en aportaciones monetarias (sueldos, por ejemplo) y en servicios públicos como la sanidad o la educación. Pero, en el caso de la jubilación esto es al contrario.
Una persona con 70 años está pagando 6.000 euros al año como media en impuestos, mientras que cobra 17.000 euros en pensiones y 7.000 en sanidad y otros servicios públicos. La última cuantía es la que tiene que ver con el valor de los servicios recibidos y no con el dinero que al final recibe en sus cuentas.
Gracias a estos números, el Instituto Juan de Mariana ha hecho una comparativa con la que pretende explicar la insatisfacción reinante entre los jóvenes ya que analizando una encuesta del Instituto de Estudios Fiscales (IF) realizada en 2024, el 31,6% de los jóvenes abogaba por no pagar impuestos para “vivir mejor”. En el caso de los mayores de 65% este tanto por ciento baja al 9,7%.
El gasto en pensiones llega a 244.500 millones de euros en 2024
El otro lado de este análisis es el que pone el foco en el dinero que se recauda y se centra en el gasto en pensiones cifrado por los economistas, el cual está en 244.500 millones de euros en 2024. Una cantidad bastante elevada si se compara con los 169.000 millones que se invirtieron en Educación y Sanidad.
Esto hace que las pensiones, en la escala económica nacional, hayan ganado 9 puntos de peso en el gasto público total entre los años 1995 y 2024, una vez descontada la inflación y el aumento poblacional, dejando esta medida en 4.300 euros por habitante durante este periodo en los que 2.260 euros fueron a pensiones e incapacidad temporal.
La Sanidad fueron 800 euros por persona y la educación 336 en total y por el contrario, se ha bajado la inversión por persona en vivienda y en transporte. Estas señales, para el Instituto Juan de Mariana, evidencian que el sistema necesita que haya un esfuerzo extra entre aquellas personas que cuentan con bajos ingresos mientras que aumenta el peso de las generaciones de más edad en parte propiciado por un envejecimiento activo.
Algo que “no debería hacernos caer en el enfrentamiento entre generaciones porque el pacto entre ellas es la base del Estado de bienestar”.