Pagar una compra de un producto o servicio muy costoso utilizando solo billetes o dinero en efectivo tiene los días contados, al menos a partir de cierta cantidad. Y es que la Unión Europea va a poner un límite máximo a partir del 10 de julio de 2027 para los pagos en efectivo que tendrán que cumplir todos los Estados miembros. Ese día comenzará a aplicarse el Reglamento (UE) 2024/1624, el cual fue aprobado para reforzar la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, entre otros objetivos.
El nuevo máximo europeo será de 10.000 euros en efectivo para las operaciones de compra de bienes o contratación de servicios, según Business Insider. Las cantidades superiores deberán abonarse mediante otros sistemas que permitan dejar un registro de la operación.
Ahora bien, esto no significa que desde 2027 se puedan pagar 9.999 euros en metálico en cualquier país. De hecho, cada país y cada banco tiene su propio límite de pagos en efectivo por norma general. En el caso de España es Hacienda quien aclara en qué situaciones se puede pagar más de 1.000 euros en efectivo y en cuáles no.
Los países podrán tener límites inferiores
El artículo 80 del Reglamento establece que quienes comercien con bienes o presten servicios solo podrán aceptar o realizar pagos en efectivo de hasta 10.000 euros, tanto si la cantidad se abona en una única operación como si se divide en varias operaciones aparentemente relacionadas.
Pero también permite a los Estados miembros imponer topes inferiores.
De hecho, la norma deja claro que cuando ya existan límites nacionales por debajo de los 10.000 euros, “estos seguirán aplicándose”.
Por eso, en España el cambio tendrá un efecto limitado en muchas operaciones.
Actualmente, la legislación española prohíbe los pagos en efectivo de 1.000 euros o más cuando alguna de las partes actúa como empresario o profesional, un límite bastante más estricto que el europeo y que continuará aplicándose.
No afecta de la misma forma a los pagos entre particulares
Hay además otra diferencia importante, y es que el límite europeo de 10.000 euros es básicamente para pagos realizados a cambio de bienes y servicios dentro de una actividad comercial o profesional. El propio Reglamento excluye de este tope los pagos entre personas físicas cuando ninguna esté actuando en calidad profesional.
Es decir, una cosa es el límite para pagar una compra a una empresa y otra diferente una operación puramente privada entre particulares.
La finalidad de Bruselas está en dificultar que las grandes transacciones comerciales en metálico permitan ocultar el origen o destino del dinero.
Eso sí, tampoco debe confundirse el límite para pagar en efectivo con las reglas sobre cuánto dinero puede llevar físicamente una persona o cuándo debe declararlo. Son obligaciones diferentes.
De este modo, desde el 10 de julio de 2027 habrá por primera vez un techo común europeo de 10.000 euros para grandes pagos comerciales en efectivo, pero cada país podrá seguir siendo más estricto. Y España, al menos con la normativa actual, continuará teniendo uno de esos límites inferiores.

