Comprar una casa y reformarla para convertirla en el hogar familiar supone una inversión importante y lo último que esperan los compradores es descubrir pocos años después que la casa tiene problemas estructurales y que repararlo supone invertir el doble de lo que pagaron por ella. Es justo lo que le ha pasado a una pareja en Francia que compró una casa por 162.000 euros y nueve años después se enfrenta a unas reparaciones valoradas en 350.000 euros porque las paredes se están agrietando y temen que termine derrumbándose.
Según la información publicada por Le Figaro Immobilier, la pareja vive en la casa junto a sus dos hijos, y compraron la casa en 2017. Tras esa compra hicieron una inversión inicial de 40.000 euros para reformar la cocina, cambiar las ventanas y renovar los suelos y la pintura.
Sin embargo, a finales de 2025 comenzaron a aparecer pequeñas grietas en el interior de la casa que, con el paso de los meses, fueron haciéndose cada vez mayores, pero fue cuando volvieron de vacaciones en agosto de este mismo año cuando descubrieron unos daños mayores. Algunas paredes se habían agrietado, el suelo estaba hundiéndose y los azulejos del baño se habían roto. Ahora esperan que la aseguradora se haga cargo de las reparaciones, aunque para ello necesitan que su municipio sea reconocido como zona afectada por una catástrofe natural.
Las grietas atraviesan las paredes y las reparaciones cuestan 350.000 euros
Tras la vuelta de las vacaciones, la situación de la casa había ido a peor. “Cuando levanté la vista, vi que los azulejos del baño se habían hecho añicos. Fue bastante impactante”, explicó la propietaria.
Al revisar el resto de la vivienda, comprobaron que algunas grietas habían alcanzado los siete milímetros de ancho y otras atravesaban las paredes, hasta el punto de que podía verse la habitación contigua a través de ellas.
También descubrieron que el suelo había comenzado a hundirse, las puertas rozaban y los zócalos y las encimeras de la cocina ya no encajaban como antes.
Ante esta situación, contrataron a un experto que, tras examinar los daños, consideró que probablemente se debían a los movimientos del terreno provocados por la contracción y expansión de la arcilla.
Este fenómeno se produce cuando el suelo se seca durante los periodos de sequía y se contrae, provocando hundimientos que pueden terminar agrietando las paredes y los cimientos. Cuando vuelve a llover, la arcilla absorbe agua y el terreno se mueve de nuevo.
El experto calculó que reparar los desperfectos y reforzar los cimientos costaría unos 350.000 euros. Además, advirtió que, si no se realizan las obras, la casa podría llegar a ser inhabitable en unos diez años, aunque el deterioro podría acelerarse si continúan las sequías.
“Lo prioritario es saber si podremos seguir viviendo en nuestra casa”
Una de las principales preocupaciones de la pareja es que no dispone del dinero necesario para afrontar unas reparaciones de semejante importe. Ambos trabajan, ella como cuidadora y él como podador de árboles, y aseguran que les resulta imposible pagar 350.000 euros de su bolsillo.
Por este motivo, esperan que la aseguradora cubra los daños. Sin embargo, la compañía les ha comunicado que no podrá hacerse cargo de las reparaciones hasta que el municipio sea reconocido oficialmente como zona afectada por una catástrofe natural.
En Francia, este tipo de daños pueden quedar cubiertos por el seguro, pero es necesario que las autoridades reconozcan oficialmente el fenómeno. La pareja ya ha presentado una solicitud en el Ayuntamiento, que confirmó haber iniciado los trámites en 2026.
Mientras tanto, los propietarios siguen viviendo en la casa con sus dos hijos, aunque reconocen que cada vez les cuesta más imaginar su futuro allí. “Fue nuestra primera compra y planeábamos quedarnos allí el resto de nuestras vidas”, explicaron.
“Lo prioritario es saber si podremos seguir viviendo en nuestra casa con nuestros dos hijos sin miedo”, lamentaron mientras esperan que se resuelva su solicitud y puedan comenzar las reparaciones.

