Sergio (70 años) último vecino de un pequeño pueblo leonés y ganadero jubilado: “mis padres tenían ganado, yo también he vivido de ellas”

Aunque la aldea se está quedando vacía porque los vecinos se han hecho mayores y cada vez llegan menos turistas, él mantiene sus costumbres diarias, como ir a comprar el pan.

Imagen de una localidad rural situada en la Comunidad Valenciana. |Envato
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El pueblo se llama Quintela y su último vecino, Sergio Cela (70 años). Su día a día transcurre por caminos donde antes transitaron decenas de personas, que ahora no pasan porque se han hecho mayores o se han marchado a vivir a las grandes ciudades. De modo que la localidad de Barjas, en el Bierzo Oeste, es casi sólo para él. Hijo de una familia con fuerte tradición ganadera, se ha criado entre vacas, reses con las que ha conseguido mantenerse. “Mis padres tenían ganado, y yo también, he vivido de ellas”, dice.

En una entrevista concedida a El Periódico, explica cómo es la vida entre casas sin dueño y sin esperanza de ver más movimiento que el del viento que tan bien quedó reflejado en la película As Bestas, que se rodó allí. Y es que antes llegaban turistas a pasar el verano, buscando además de la tranquilidad de este pequeño pueblo de la España rural, temperaturas más cómodas que el calor sofocante de ciudades como Madrid, Sevilla o Murcia. 

“Antes la gente venía, se quedaba 15 días o un mes, pero ahora no y cada vez vienen menos”, ha declarado. Aún así, alguno sí lo elige como destino de vacaciones, “la gente se hace mayor”, sentencia. Es complicado llegar, y le da pena. “Nos están engañando desde hace años” dice haciendo referencia al mal estado de las carreteras. “Arreglarla es una necesidad… verla así como está” es un problema.

Jubilado pero ‘trabajando’ con 22 vacas

Aunque está jubilado desde hace años, sigue cuidando 22 vacas a las que saca por las mañanas a pastar. Además de esto, le gusta el bricolaje y él mismo mantiene su vivienda a punto. Y tiene tiempo para disfrutar de su coche, otra de sus pasiones, como declara en el medio antes citado.

“Estoy en casa sólo para dormir, nada más. Todos los días cojo el todoterreno”. Le gusta salir con sus amigos a cazar y a comer. Se lleva a sus perros a todos sitios y sabe perfectamente qué presas podrá llevarse a casa en según qué sitios.

Conectado a través de un repetidor

En el monte Ogrovio hay un repetidor gracias al que Sergio puede disfrutar de la actualidad y sobre todo, de la política que es lo que más le gusta. Cuando llega el invierno, lo pasa como puede, sabe que las temperaturas son muy bajas hasta colocarse bajo cero y que cuando nieva lo hace a conciencia con hasta 30 centímetros de grosor.

“Repoblar no vale para mucho si quienes quieren volver o instalarse no encuentran las condiciones para ello, dicen que hay que repoblar, sí, pero habrá que dar dinero o ayudas”, afirma en la entrevista.

Es alcalde de la pedanía, cargo que ocupa desde hace unos 40 años y a pesar de que quiere abandonarlo “no me dejan”, asegura. Y destaca un pequeño papel en la película As Bestas de Rodrigo Sorogoyen. “Fue algo corto, yo estaba con mis vacas”, dice. También apunta a que cuando llegaron no le hizo mucha gracia pero que al final terminó “contentísimo” y recuerda especialmente algunos momentos con el actor Luis Zahera, con quien comió en varias ocasiones en Villafranca.

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