Con septiembre ya en marcha y el otoño cada vez más cerca, los días empiezan poco a poco a hacerse más cortos. A este cambio propio de la época del año se sumará en octubre otro habitual en España, como es la llegada del horario de invierno. Como ocurre cada año, vuelve la misma duda: ¿en octubre hay que adelantar o atrasar el reloj?
El próximo cambio de hora en España tendrá lugar en la madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre de 2026, cuando los relojes deberán atrasarse una hora. Así lo establece el calendario publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), que fija el domingo 25 de octubre como la fecha de finalización del horario de verano.
En concreto, en la Península y Baleares, a las 03:00 horas volverán a ser las 02:00 horas. En Canarias, el cambio se producirá a las 02:00 horas, cuando los relojes marcarán de nuevo la 01:00. Esto hará que el domingo 25 de octubre tenga una duración oficial de 25 horas, una más de lo habitual.
Este cambio supone el regreso al conocido como horario de invierno, aunque técnicamente se trata de la finalización del período de hora de verano. Desde ese momento amanecerá antes, pero también se hará de noche más temprano.
La mayoría de dispositivos electrónicos actuales, como los teléfonos móviles, los ordenadores, los televisores o los relojes inteligentes, realizan el cambio automáticamente. Por el contrario, los relojes analógicos, despertadores y otros aparatos que no estén conectados a internet tendrán que modificarse de forma manual.
¿Por qué se atrasa la hora en octubre?
El cambio horario responde a una normativa común para los países de la Unión Europea. La Directiva 2000/84/CE establece que el período de hora de verano comienza el último domingo de marzo y termina el último domingo de octubre. En este último cambio, los relojes retroceden una hora para regresar al horario estándar.
En España, el Real Decreto 236/2002 establece que la hora de verano termina cada año el último domingo de octubre. A las 03:00 horas de la madrugada en la península se retrasa el reloj sesenta minutos, mientras que en Canarias el cambio se realiza a las 02:00 horas.
La implantación del cambio horario estuvo ligada históricamente al objetivo de aprovechar mejor las horas de luz natural y reducir el consumo energético. Sin embargo, su utilidad continúa generando debate, especialmente porque los hábitos de consumo y las tecnologías actuales son muy diferentes a los existentes cuando se extendió esta medida.
¿Será el último cambio de hora en España?
Aunque durante los últimos años se ha planteado en varias ocasiones la posibilidad de terminar con los cambios de hora, el de octubre de 2026 no será, salvo que se produzca una modificación normativa, el último.
La Orden PCM/186/2022 publicada en el BOE recogía únicamente el calendario correspondiente al período comprendido entre 2022 y 2026, lo que podía llevar a pensar que después de ese año dejarían de cambiarse los relojes. Sin embargo, el propio Real Decreto que regula esta cuestión en España establece el sistema con carácter indefinido.
Además, la Comisión Europea publicó en marzo de 2026 el nuevo calendario para los años 2027 a 2031. Según este documento, el horario de verano seguirá comenzando el último domingo de marzo y terminando el último domingo de octubre durante, al menos, ese periodo. Por ejemplo, en 2027 el siguiente cambio al horario de invierno tendrá lugar el 31 de octubre.
Sin embargo, el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, defendió en el cambio al horario de invierno de 2025 acabar con esta práctica. “Cambiar la hora dos veces al año ya no tiene sentido”, aseguró, argumentando que apenas supone ahorro energético y que afecta a los ritmos biológicos. El Gobierno anunció entonces que llevaría esta propuesta a la Unión Europea.
Por tanto, aunque el debate para eliminar esta práctica sigue abierto, actualmente no existe una decisión que permita afirmar que España dejará de cambiar la hora después de 2026.
¿Cómo afecta el cambio de hora a la salud?
A diferencia del cambio que se realiza en marzo, en octubre los relojes se retrasan una hora, por lo que esa noche se puede dormir una hora más. Aun así, el cambio “afecta de manera directa a los ciclos circadianos de nuestro cuerpo y puede desajustar nuestro estado de ánimo y nuestro estilo de vida”, tal y como advierten los expertos.
Durante los días posteriores pueden aparecer síntomas como cansancio, somnolencia o dificultades para adaptarse a los nuevos horarios. Además, a muchas personas también les afecta anímicamente que anochezca antes, ya que se reducen las horas de luz por la tarde. Los niños, las personas mayores y quienes mantienen rutinas de sueño muy estrictas pueden ser especialmente sensibles a estos cambios.
Una de las recomendaciones habituales es adaptar progresivamente los horarios de sueño y comidas durante los días anteriores para que el organismo se acostumbre al nuevo horario de una forma menos brusca.
¿Cuándo empieza el invierno en 2026?
El cambio al horario de invierno no significa que comience oficialmente la estación invernal. Todavía habrá que esperar casi dos meses desde el cambio de los relojes, ya que el invierno astronómico comenzará el lunes 21 de diciembre de 2026. El solsticio tendrá lugar a las 21:50 horas en la España peninsular y Baleares, una hora menos en Canarias.
Hasta entonces, España seguirá oficialmente en otoño, estación que en 2026 comienza el 23 de septiembre y termina precisamente con la llegada del solsticio de invierno.
Países que no cambian la hora
El cambio entre horario de verano e invierno no se realiza en todos los países. En 2026, países como Japón, China, India, Rusia, Argentina, Ecuador, Perú o Brasil no tienen previsto modificar sus relojes durante el año.
En Estados Unidos, por su parte, la mayor parte del país continúa aplicando el cambio horario, aunque existen excepciones como Hawái y la mayor parte de Arizona. También hay países como Australia donde solo determinadas regiones cambian los relojes.
En la Unión Europea, mientras no se apruebe una modificación de la normativa vigente, los cambios de hora continuarán realizándose de forma coordinada. De hecho, el calendario publicado por la Comisión Europea ya establece las fechas correspondientes hasta 2031.