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Umberto, lechero: "A mis 90 años, sigo batiendo la nata a mano en el bar donde trabajo desde los 15"

Lo llaman el "rey de los maritozzi" y es de los pocos que continúa con una tradición que tiene más de 100 años.

Umberto con sus brioche rellenos
Umberto, lechero: "A mis 90 años, sigo batiendo la nata a mano en el bar donde trabajo desde los 15" |ilmessaggero.it
Antonio Montoya
Fecha de actualización:

Hay personas a las que los años parecen no pesarle y con más de 90 años son capaces ya no solo de llevar una vida activa, sino incluso de seguir trabajando y desempeñando casi las mismas tareas que llevaban a cabo cuando tenían 30 o 40 años. Es el caso por ejemplo de Anne, que sigue trabajando con 101 años y declara que “beberse una cerveza todas las semanas”.

Otro de estos casos que llaman la atención es el de Umberto Olmati, de 87 años, que lleva desde niño trabajando como lechero y sigue activo a su edad. “Tenía 15 años, todavía llevaba pantalones cortos, al principio ni siquiera me pagaban, pero subía andando al centro todos los días”, recuerda en una entrevista con el medio italiano Gambero Rosso y recogida por ilMessaggero, que puso a su negocio en la  guía de 2026 de los mejores bares de Italia . 

“Me disloqué el hombro, según el médico”, bromea Olmati. “Si por mí fuera, nunca me iría de aquí”, admite.

Este hombre trabaja todavía en la ‘Antica Latteria di Perugia’, que fue fundada en 1925, un lugar icónico ya para todo el mundo en la capital de Umbría. Allí hacen yogur, ricotta, mozzarella, parmesano y por supuesto nata. Todo es elaborado artesanalmente por Umberto y su hijo Francesco, por supuesto, quien es propietario del negocio desde hace 15 años. La primera vez que Umberto entró en el local fue en 1954, cuando todavía era una cooperativa lechera. "Preparábamos grandes tazones de café de cebada cocido en olla, que los mayores comían con panecillos, mantequilla y mermelada”.

Al caer la noche, en cambio, preparábamos huevos fritos para los profesores universitarios que preferían no recurrir siempre a la comida para llevar.

La llegada de los supermercados les obligó a cambiar el modelo de negocio

Con el paso del tiempo, la producción fue cambiando. "En verano teníamos leche de sobra, incluso 50 litros al día , mientras que en invierno escaseaba: conseguíamos 10 litros como máximo , teníamos que apañárnoslas. "La leche se destinaba tanto a familias como a bares y restaurantes, que con los años también tuvieron que hacer frente a el comercio minorista a gran escala y a la llegada de los supermercados "donde ya no se vendía nada". Para adaptarse a esta nueva realidad, Umberto apostó por el cafélos capuchinoslos pequeños pasteles , entre ellos los maritozzi alla perugina (enriquecidos con pasas y anís , y con una consistencia similar a la del pan) y los brioches, también en versiones mini: "Todos me pedían que cortara un brioche por la mitad porque el entero es malo para la salud. Así que empecé a hacerlos aún más pequeños, para que no sean tan malos para la salud", dice.

Ese recorrido le permitió recibir el año pasado el Baiocco d'oroel galardón cívico que concede el Ayuntamiento de Perugia a quienes destacan por su excelencia . Una virtud que también puede encontrarse, y especialmente, en las cosas más sencillas, como un maritozzo con crema.

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