En muchas ocasiones, los padres deciden donar a sus hijos una vivienda para ayudarles o como forma de adelantar la herencia, pero hay que tener en cuenta que estas donaciones no son irrevocables y pueden recuperarse en determinados casos. Es lo que ha pasado a una mujer en Francia que consiguió recuperar la casa que donó a su hija, valorada en 280.000 euros, después de que la Justicia considerase que había existido “ingratitud”.
Todo comenzó en 2017, cuando una viuda decidió organizar su patrimonio y entregó a su hija la plena propiedad de una vivienda familiar de unos 120 metros cuadrados situada en las afueras de París. Según explica una notaria en el medio Figaro Immobilier, la madre se reservó, el usufructo de parte de la planta baja, por lo que podía seguir viviendo y utilizando ese espacio, mientras que su hija disponía de la planta superior y otras dependencias.
Meses después, la hija se instaló en la vivienda tras separarse de su pareja y la convivencia comenzó a deteriorarse. Según se expuso durante el procedimiento, cerró con llave algunas zonas comunes, limitó el acceso a la cocina y acabó impidiendo a su madre utilizar determinados espacios que tenía derecho a disfrutar.
La hija comenzó a limitar el uso de la vivienda a su madre
Los problemas entre madre e hija no solo quedaron ahí, y es que la mujer también denunció que su hija ponía música a gran volumen, organizaba reuniones ruidosas por la noche, dejó de contribuir a gastos como la electricidad, la calefacción o el agua y retiró pertenencias de su madre de la casa sin avisarla.
Uno de los episodios que terminó provocando la demanda fue la instalación de una valla que impedía a la madre utilizar una cocina de verano. Ante esta situación, decidió acudir a los tribunales para pedir que se revocara la donación y recuperar la propiedad completa de la casa.
El juez consideró que no se trataba de simples problemas de convivencia, sino de una conducta suficientemente grave. Los testimonios de vecinos y familiares respaldaron que existía una actuación deliberada para ir excluyendo a la madre del uso de la que había sido su vivienda.
La Justicia revocó la donación por “ingratitud”
El tribunal terminó dando la razón a la madre y acordó revocar la donación, al considerar que el comportamiento de la hija podía encuadrarse dentro de la ingratitud prevista por la legislación francesa.
En concreto, entendió que retirar las pertenencias personales de su madre y privarla de forma deliberada del uso de espacios sobre los que mantenía derechos constituía una conducta grave. También tuvo en cuenta que la hija debía respetar el usufructo que su madre se había reservado cuando realizó la donación.
Como consecuencia, la hija tuvo que devolver la vivienda y la madre recuperó la plena propiedad.