La vivienda es uno de los mayores retos que tienen por delante el Gobierno y la sociedad española actual. Comprar una casa resulta cada vez más complicado para muchas familias y jóvenes al estar el precio de la vivienda en máximos históricos, así como el alquiler tampoco ofrece siempre una alternativa asequible, haciendo que las posibilidades de acceder a una vivienda no paren de reducirse.
A esta situación se han sumado en las últimas semanas protestas y movilizaciones relacionadas con el acceso a la vivienda, sobre todo tras el desahucio de Maricarmen, mientras el Gobierno ha tratado de responder con dos decretos que para muchos se quedan cortos. Sin embargo, para algunos economistas el problema actual no se explica únicamente por lo que pasa ahora o en estos últimos años, sino por decisiones adoptadas hace décadas.
Uno de ellos es Santiago Niño Becerra, catedrático de Estructura Económica, que en una entrevista en el pódcast ‘Tengo un plan’, habla incluso de una fecha concreta: “El problema de la vivienda en España nace el 2 de mayo del año 1956”.
“Queremos que España sea un país de propietarios”
¿Por qué ese día?
Niño Becerra recuerda que aquel 2 de mayo de 1956, el entonces ministro de Vivienda José Luis de Arrese concedió una entrevista a ABC en la que dijo una frase que acabaría haciéndose realidad pero de una manera muy diferente, desde el punto de vista del economista, siendo el modelo residencial que terminaría dominando en España: “Queremos que España sea un país de propietarios, no de proletarios”.
A partir de ahí, dice que hubo también otro momento muy destacable y no es otro que el día que se firmó la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1964.
Según explica, aquella regulación dejó los alquileres “prácticamente fijos e inamovibles” y los contratos podían ser indefinidos.
“¿Vosotros creéis que un constructor, con esa ley en la mano, iba a hacer muchas viviendas de alquiler?”, admite.
A la vez que esto, España impulsó más aún la vivienda protegida. Entre los años 50 y los 80 se construyeron alrededor de 6,7 millones de viviendas de protección oficial, aunque Niño Becerra recuerda que aproximadamente el 90% se destinaban a venta y apenas el 10% a alquiler.
“España se convirtió en un país de propietarios y de pequeños propietarios de viviendas para alquilar”, resume.
El siguiente gran cambio llegó en 1985. “Lo que hizo la Ley Boyer fue cargarse toda la protección que había sobre los alquileres hasta ese momento”, asegura.
“Si pones cortapisas y no hay oferta, la que hay se acaba pagando cara”
Para Niño Becerra, las consecuencias de aquel modelo llegan directamente hasta el presente.
El economista sostiene que la oferta disponible de alquiler se redujo un 61% entre 2020 y 2025 y resume el problema con otra frase: “Si pones cortapisas y no hay oferta, la que hay se acaba pagando cara”.
Su diagnóstico es bastante pesimista al respecto.
Calcula que España necesita entre 700.000 y 750.000 viviendas extra y considera que solucionar por completo ese déficit resulta prácticamente imposible.
“Es imposible, esto es incorregible”, afirma.
Aunque existen alrededor de tres millones de viviendas vacías, recuerda que muchas necesitan una rehabilitación integral o se encuentran en lugares mal comunicados y donde no existe la misma presión de demanda.
Como referencia de un modelo diferente pone a Viena, donde existe una fuerte oferta de vivienda social desde hace décadas. También compara España con países como Austria o Países Bajos, en los que se levantaron viviendas sociales con periodos de protección mucho mayores.
Por eso, para Niño Becerra el problema recae especialmente sobre quienes no han podido convertirse en propietarios mediante una hipoteca o recurriendo a la ayuda familiar.
“Los jóvenes y no tan jóvenes que no son propietarios están vendidos”, sentencia.