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El Gobierno, desesperado por frenar la huelga de transportistas en Navidad

El Ejecutivo PSOE-Podemos se reúne esta semana con el Comité Nacional de Transporte por Carretera (CNTC) para tratar evitar paro patronal convocado los días 20, 21 y 22 de diciembre.

El Gobierno, desesperado por frenar la huelga de transportistas en Navidad Las medidas propuestas por el gobierno de España son insuficientes
Javier Martín
Javier Martín
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Con la Navidad a la vuelta de la esquina, el fantasma de la huelga de transportistas continúa sobrevolando sobre el Gobierno. Una amenaza de enorme consideración por el boquete logístico que socavaría una de las épocas comerciales más fructuosas para la economía nacional, en plena recuperación tras los estragos provocados por la pandemia de Covid-19.

Por ello, por sus drásticas consecuencias, el Ejecutivo trata de frenarlo a toda costa en una contrarreloj dramática y ha vuelto a llamar a filas este jueves al Comité Nacional de Transporte por Carretera (CNTC) para volver a reunirse por tercera vez con el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana para desconvocar el paro patronal convocado en octubre y ratificado la semana pasada del 20 al 22 de diciembre de 2021.

Ese primer encuentro entre ambas partes no sirvió para alcanzar un punto común de encuentro o una vía cercana al mismo, pero sí para suavizar unas posturas que un principio, por su radicalidad e inmovilismo, parecían destinadas a no entenderse. O, al menos, a hacerlo en un corto plazo de tiempo, amenazando la Navidad. Desde el sector transportista mostraban su sensación de abandono por parte de un Gobierno que ahora está dispuesto a tenderle la mano.

¿Qué piden los transportistas?

La demanda de los transportistas es clara. Sus costes laborales se han disparado y el Gobierno permanece inmóvil. Los combustibles enlazan subidas constantes desde hace un año, consumadas en un 40%. También mencionan la contratación de cargadores de mercancías o la falta de área seguras de descanso. Y todo ello después de que remarquen que “su voluntad de servicio público les llevó a darlo todo durante las semanas más duras de la pandemia”, resultando claves para el funcionamiento del país en esa época.

Estos gastos crecientes están obligando a hacer malabares a los camioneros, con medidas peligrosas como posponer revisiones, cambio de ruedas... que ponen en peligro su seguridad. La consecuencia es que, además de esto, deben aumentar sus horas de actividad para lograr que su jornada laboral no ya sea lucrativa, si no que les cueste. A su juicio, el sector está amenazado de muerte.

Amenaza de paro indefinido

"Nosotros hemos trasladado nuestra máxima disponibilidad para poder alcanzar una desconvocatoria de paro en unos días de máxima demanda, tratándose de las fechas previas a la Navidad, lo que podría tener un impacto relevante en los ciudadanos", declaraba la semana pasada la secretaria general de Transportes, María José Rallo, cuando presentaba al CNTC la propuesta gubernamental.

Esta crisis de suministros actual, unida a la situación de los camioneros y la consecuente huelga, son un cóctel explosivo para la economía nacional. Lo que les ha obligado a mover ficha. La propuesta fue trasladada por la secretaria de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Isabel Pardo de Vera.

Concretamente, el Ministerio pretendía introducir a través de la ley de movilidad que se llevará este mes de diciembre a votación al Consejo de Ministros una batería de medidas “razonables” que constituirían un avance “significativo” en la resolución de las peticiones de los transportistas, e incluía medidas como una limitación para qué la carga y descarga no la realicen los camioneros o una revisión de los precios de los carburantes.

Sin embargo, a pesar de que desde el CNTC se ha valorado “positivamente” este cambio de actitud del Gobierno, fue rechazada íntegramente. Se consideraban todavía “insuficientes”, y, además, no ejecutadas a través de la vía adecuada. De hecho, contraatacaron fervientemente amenazando con convocar una huelga indefinida.

Aludían que en ese propuesta no se daba “una respuesta adecuada a cuestiones como la prohibición de la participación del conductor en las operaciones de carga y descarga, la reducción tiempos de espera, la aplicación obligatoria de la cláusula de comprobación del precio del gasóleo, la devolución de importes atrasados del céntimo sanitario, la no aplicación de la ‘euroviñeta’ y el resto de los puntos reivindicados desde hace años”.

“Nos hubiera gustado poder abordar con mayor detalle sus aspiraciones y cuáles eran los puntos más relevantes para ellos, pero, por supuesto, vamos a seguir trabajando y presentaremos una nueva versión del documento más concreta y completa tratando de recoger las cuestiones que nos han trasladado en la medida de lo posible para buscar nuevas soluciones”, contestaba Rallo, abriendo la puerta a un probable apretón final de manos por Navidad.