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El 30% de los trabajadores mayores de 55 años quiere trabajar más allá de la edad de jubilación según la Fundación Mapfre

La mayoría de los encuestados señala que su edad les hace sentirse discriminados en el entorno laboral cuando saben que son necesarios para ayudar al relevo generacional.

Mujer con ordenador
Una mujer sénior trabaja con un ordenador. |Envato
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:

La Fundación Mapfre asegura, en su VI Barómetro del Consumidor Sénior, que dejar fuera del mercado laboral a los profesionales sénior perjudicará sus oportunidades laborales y hace que las empresas pierdan experiencia y los conocimientos necesarios para afrontar el relevo generacional impulsado por los nuevos trabajadores, muy preparados en las tecnologías de la información y la comunicación y herramientas especializadas como la Inteligencia Artificial.

El Centro de Investigación Ageingnomics ha concluido que uno de cada cinco mayores de 55 años se siente discriminado por su edad y seis de cada diez señalan que el problema está en el mercado de trabajo, donde los problemas se acentúan cada vez más cuando el empleado está a punto de alcanzar la edad de jubilación. Así, de entre todos los encuestados, el 85% coloca el edadismo como principal problema (sénior de 55 a 59 años) y llega al 88% entre los de 60 y 64 años.

Los expertos aseguran que la situación no daña solo a los más experimentados en la empresa, sino que dejar fuera a estos empleados de mayor edad también provoca que las empresas pierdan una mano de obra muy valiosa, capacidad de enseñanza para los becarios y nuevos trabajadores y conocimientos acumulados que servirán para la toma de decisiones. En estos momentos, existe un envejecimiento de las plantillas (un dato que se traslada también al sector público) y entra con fuerza la necesidad de relevo generacional.

Los trabajadores sénior no quieren jubilarse

El 35% de los mayores de 55 años sigue activo en el mercado de trabajo, aunque hay diferencias importantes según la edad que tengan. La tasa de actividad llega al 78% entre los 55 y 59 años, baja al 57% entre los de 60 y 64 años y se reduce al 12% entre los 65 y los 69 años. 

A pesar de esto, buena parte de los mayores de 55 años que han participado en este estudio han afirmado que seguirían trabajando aunque tuvieran más edad que la que marca la Seguridad Social como la mínima de jubilación. Y que, en estos casos, quisieran poder cobrar al mismo tiempo un salario y sus pensiones

Y conforme son más mayores, más interés muestran en este tipo de retiro y llega al 48% entre los que cuentan entre 65 y 69 años y al 73% entre los mayores de 70 años.

Aunque existe esta predisposición y así lo recogen desde la Fundación Mapfre, contrasta con un mercado laboral en el que se descarta a muchos profesionales por su edad. Un movimiento que impide el relevo generacional y que aparezcan en las plantillas nuevos jóvenes a los que poder enseñar.

La Fundación Mapfre presenta ocho medidas para aprovechar el talento de los sénior

La Fundación Mapfre ha planteado 8 medidas para aprovechar el talento de los sénior en las empresas. Por eso, se deberían desarrollar ciertas adaptaciones que mejoren unas carreras profesionales cada vez más largas y conviertan la diversidad generacional en una ventaja a la hora de competir. 

  • Incorporación de la longevidad a la estrategia de la empresa, donde se podrá analizar la edad de la plantilla, anticipar las jubilaciones que afectan a puestos importantes y preparar el relevo.
  • Convertir la experiencia en una ventaja.
  • Diseñar carreras profesionales competitivas, facilitando el reciclaje, la movilidad interna, los cambios de función y las jubilaciones progresivas.
  • Favorecer el aprendizaje entre generaciones. 
  • Revisar los sesgos vinculados a la edad, basando la contratación, la promoción y el acceso a la formación en capacidades y no en estereotipos.
  • Adaptar las políticas de la empresa a diferentes momentos vitales donde aparezca la flexibilidad horaria o la conciliación que permita el cuidado de familiares con el trabajo.
  • Preparar a los responsables de los equipos.
  • Proteger el conocimiento crítico. 

 

Como conclusión, la Fundación Mapfre entiende que el riesgo para las organizaciones no es el envejecimiento de las plantillas, sino el no disponer de mecanismos para aprovechar y transmitir el conocimiento de aquellos profesionales con más experiencia.   

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