Los decretos de vivienda, la muerte de Maricarmen, movilizaciones en la Puerta del Sol, convocatoria de elecciones y ahora una huelga general por la mejora de los salarios y el alto precio para la compra de una casa, presentan una actualidad más que revuelta en todo el territorio nacional. Un movimiento social al que se han querido sumar los sindicatos europeos miembros de la CES (Confederación Europea de Sindicatos). No es la primera vez que se unen a una de las reivindicaciones promovidas por CCOO y UGT y ya estuvieron presentes en una movilización por el trabajo digno en Madrid.
Ahora han mostrado su apoyo a la huelga general que ya tiene fecha (será el 11 de noviembre, poco antes del inicio de la campaña electoral) y no va a estar destinada sólo a mostrar la disconformidad con el alto precio de la vivienda y del alquiler sino que, en la misma, también se harán protestas laborales. Dentro de las reivindicaciones están la renovación del AENC (Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva), cláusulas de revisión salarial y desbloqueo de los convenios colectivos.
En un comunicado de CES, publicado en la web de UGT se anuncia el apoyo a esta huelga general por varios motivos. En primer lugar, apuntan que el apoyo es “pleno y solidario” a una causa que entienden justa que es la de los “salarios dignos y el derecho a una vivienda”. “Respaldamos las reivindicaciones de los sindicatos de subidas salariales que garanticen el acceso a la vivienda, cláusulas de revisión salarial, renovación de la AENC y desbloqueo de los convenios colectivos así como un parque público de vivienda social permanente y que se controlen los alquileres”.
CES destaca los avances del diálogo social en España
Uno de los puntos que ha colocado como ‘bandera’ el sindicato en su comunicado es el avance logrado “en el diálogo social en España como modelo para una Europa social que proteja a los trabajadores”. Han mostrado el rechazo a “la extrema derecha y a sus políticas, reafirmando que no puede haber una democracia sólida sin sindicatos fuertes ni derechos laborales”.
Por eso, ha instado a las organizaciones empresariales y a las autoridades públicas a que reconozcan que los sueldos deben ser garantía para el acceso a las necesidades básicas y piden tanto a la CE (Comisión Europea) como a los Estados miembros que coloquen la vivienda asequible y los sueldos en el eje de la agencia social europea.
Ha realizado un llamamiento a los electores españoles para que voten favorablemente de la continuidad de las políticas que han demostrado que “es posible un rumbo distinto, favorable a los trabajadores”.
El compromiso es el de movilizar a la CES, junto con las organizaciones afiliadas, de modo que expresen su solidaridad en estos casos que afectan tan directamente al mundo laboral.
La crisis de la vivienda es una “emergencia europea”
Los alquileres y el precio de la vivienda está subiendo más deprisa que los salarios, porque los fondos continúan especulando con este derecho “porque los fondos de inversión han erosionado el poder adquisitivo de modo que millones de trabajadores en particular los jóvenes, ven cómo un derecho básico se vuelve un privilegio”.
Se ha demostrado, no obstante, que existen alternativas. Con un “gobierno progresista” y adaptando el diálogo social como método “se protege a las personas más vulnerables con una red de protección social, reforzando el SMI (salario mínimo interprofesional), bajando la precariedad laboral, protegiendo y creando empleo e introduciendo medidas para la protección de la salud e “incluso la vida en el trabajo” logrando la “igualdad efectiva entre hombres y mujeres”.
Las medidas que se tomarían son la reducción de la jornada laboral o la subida de las pensiones ya que España “lidera el crecimiento económico en Europa”. Son logros que se han logrado junto a los sindicatos CCOO y UGT y confirman lo que defienden desde Europa. “La negociación colectiva son las mejores herramientas para que se reparta la prosperidad de manera justa”.
Atacan a “la extrema derecha”
La “extrema derecha y sus aliados en España y en Europa están atacando los derechos sociales y laborales, negociación colectiva y el papel de los sindicatos y lo que ofrecen es miedo y división para dar respuesta a estas inseguridades económicas”.
Han hecho un llamamiento a votar el próximo 29 de noviembre ya que lo que está en juego es “si seguimos avanzando por el camino del progreso en derechos y de mejores condiciones de trabajo y de vida o si damos un paso hacia atrás”.