Seguir

Marianne (81 años) sigue trabajando como camarera a pesar de llevar años jubilada: “no puedo quedarme en casa sin hacer nada”

Trabaja en una cafetería donde la plantilla está conformada tanto por jóvenes como por personas ya jubiladas, dándoles la oportunidad de complementar su pensión.

Marianne Hofmann, de 81 años
Marianne Hofmann, de 81 años |‘Deutsche Welle’
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:

Muchas personas mayores, a pesar de poder jubilarse o estar ya jubiladas, desean seguir trabajando. Pero a menudo suelen chocar con el edadismo, uno de los principales problemas del mercado laboral actual. Muchas empresas descartan el talento sénior bajo prejuicios sobre su adaptabilidad tecnológica o su dinamismo. Por ello, llama la atención el caso de la cafetería Vollpension, que da trabajo precisamente a personas que ya están jubiladas.

Esta cafetería se encuentra en Austria, donde la pobreza afecta a una de cada cinco mujeres mayores de 65 años, tal y como recoge el medio ‘Deutsche Welle’. Una de estas empleadas especiales es Marianne Hofmann, que con 81 años sigue trabajando de camarera, pese a estar jubilada, de forma que puede conseguir un ingreso extra para completar su pensión al tiempo que se relaciona con otas personas.

“Me gusta hablar, estar con los clientes; no puedo quedarme en casa sin hacer nada, no lo soportaría”, cuenta al citado medio. Además de camareras, la cafetería mantiene en plantilla a personas reposteras ya jubilados, que preparan todo tipo de tartas. Una de ellas es Liliana Vinkelbagua, quien explica que puede decidir cuántas horas trabaja, normalmente en turnos de 5 horas.

“Ya no tienes a los hijos en casa, puedes trabajar más tiempo, puedes llegar antes, tienes mucha más experiencia profesional y vital; eso no tiene precio y la sociedad se tiene que dar cuenta de ello de una vez por todas”, manifiesta esta.

“Es duro a veces, pero cuando cobro mi sueldo me siento satisfecha e incluso un poco orgullosa”

Según explica Karin Hermann, responsable de Vollpension, cuentan con dos cafeterías en la capital austríaca en las que trabajan jóvenes y mayores conjuntamente. En el caso de los empleados de más edad, la mayoría son mujeres. La visión de la empresa es que, en un momento donde falta mano de obra cualificada, las personas mayores pueden desempeñar un papel importante en el mercado laboral

“Hay muchas mujeres mayores que aún quieren seguir trabajando y ese es un aspecto muy importante para nosotros”, defiende.

Marianne lo confirma, reconociendo que no podía permitirse gastos inesperados, como una reparación, por lo que se alegra de tener ingresos extra. A pesar de ello, reconoce que a veces es complicado y que, físicamente, los años pesan. “No me siento porque no estoy segura de poderme levantar”, reconoce.

“Son 5 horas de trabajo pero a cambio me pagan. No es un paseo ni todo es maravilloso; son 5 horas de trabajo, es duro a veces, pero cuando cobro mi sueldo me siento satisfecha e incluso un poco orgullosa”, agrega, demostrando que el mercado laboral puede adaptarse a las personas mayores en beneficio mutuo.