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La pandemia coloca a España como subcampeona de Europa de ‘ninis’

Los efectos económicos, laborales y educativos derivados de la crisis sanitaria del covid-19 colocan a los jóvenes españoles que ni estudian ni trabajan como segunda mayoría. La alta tasa de repetición escolar y el desempleo, claves.

Ninis
Javier Martín
Javier Martín
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El aumento reciente del número de ‘ninis’ en España vuelve a colocar al país en el podio de jóvenes entre 18 y 24 años que ni estudiaron ni trabajaron en 2020. Lo afirma el estudio Education at a Glance 2021 y que publica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que la ubica en segunda posición, como subcampeona europea.

Solo superada por Italia, con un porcentaje de representación ‘nini’ de 24,8%, el 19,9% de este colectivo que posee España ha pasado por la derecha a Grecia (19,3%) en el tercer lugar, e incluso es superior a otros baremos más amplios de comparación como el del 13,3% de la Unión Europea en su totalidad o los 15,1% de las 34 naciones que componen la OCDE.

Es decir, España, por sí sola, tiene más ‘ninis’ por metro cuadrado que muchos países juntos. Un fenómeno creciente que había encontrado tope recientemente pero que la pandemia y sus devastadoras consecuencias laborales y formativas, a juicio de los expertos, ha vuelto a dar alas para volver a situarle a un mundo de países como Luxemburgo, Alemania o Países Bajos, donde este porcentaje no llega ni al 10%, que prácticamente dobla España. 

La pandemia de coronavirus, el centrifugador

“La pandemia ha destruido muchos puestos de trabajo a los que los jóvenes accedían de forma fácil sin necesidad de formación, sobre todo, en el sector servicios”, afirma el director de la Fundación Exit, Nacho Sequeira, encargada de insertar a jóvenes vulnerables. Un colectivo que representa gran parte de la totalidad de ‘ninis’ españoles.

No solo a ellos, si no a todos, les ha pillado la tormenta perfecta. A la precariedad laboral general reinante en el país antes de la pandemia y que ahora se ha multiplicado, se le suma el socavón a la educación provocado por la crisis sanitaria y las restricciones que les ha imposibilitado o reducido proseguir con su educación en forma presencial, dada la falta de medios, digitales o económicos, de una mayoría para hacerlo en la vía online.

Esto se ha traducido en una mayor brecha formativa, como explica Sequeira: “El mercado de trabajo está muy polarizado y en él conviven personas muy formadas en sectores como el tecnológico con otras que lo tienen muy complicado y están condenadas a la temporalidad y la pérdida de empleo constante, eso se ha intensificado con la pandemia”.

Un círculo vicioso que ha vuelto a alimentar la pandemia. Justo antes de la proliferación del nuevo coronavirus, España registró una bajada constante desde 2016 hasta 2019 del 23,2% al 19,7% en el porcentaje de ‘ninis’. Pero se frenó en 2020, volviendo a alcanzar ese 19,9% actual. Un efecto que también se extiende a los países de la OCDE, que bajó entre esos años un 1,7% pero volvió a subir con el confinamiento. 

Mujeres inactivas; hombres desempleados

Dentro de esa denominación ‘nini’ el informe distingue entre aquellos que se encuentran en búsqueda activa de empleo y los inactivos. Estos últimos representan casi la mitad del porcentaje total, superando a la Unión Europea (7,7%) e igualando a la OCDE (9,3%). 

En cuanto a género, la tendencia coloca a los hombres como mayoritariamente desempleados y a las mujeres como inactivas en España. El estudio concreta, además, que un 90% de este último grupo ni trabaja, ni busca trabajo ni estudia porque se dedican al cuidado de mayores o niños. Datos que vuelven a reforzar la teoría de la importancia de la enseñanza para tratar de combatir este fenómeno.

España, el país de la OCDE con más repetidores

Estilos de vida poco compatibles con la vida laboral o estudiantil y obligaciones familiares o domésticas son algunos de los motivos en los que se justifican estos ‘ninis’ inactivos, que ni estudian ni trabajan, ni hacen nada para cambiar esta situación. Aunque no hay ninguna como el bajo nivel de formación que se le acerque como causa principal. 

De hecho, aunque el estudio coloque a España como el país más ejemplar a la hora de favorecer la presencialidad en las aulas durante la gestión de la pandemia, no lo hace tanto en cuanto a la ‘calidad educativa’ de sus métodos. De todos los países de la OCDE, es el que posee mayor porcentaje de repetidores en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), cuadruplicando (8.7% frente a 1,9%) la media internacional.

De ahí las medidas gubernamentales enfocadas a reducir la tasa de repetición como reducir el nivel de exigencia y facilitando la promoción, o alegatos como el de Gara Rojas, investigador de la OCDE, que insta a conseguir “que llegue el mensaje de la importancia de que los jóvenes no abandonen los estudios” para tratar de frenar la bola de nieve: repetidores, abandono, ninis, paro…