La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) ha advertido de la complicada situación económica que atraviesa la mayor parte del colectivo en España. Su presidente, Lorenzo Amor, asegura que el 68% de los autónomos obtiene ingresos inferiores al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), en un contexto marcado por el aumento de los costes, la inflación y las obligaciones administrativas.
“Dos de cada tres autónomos” se encuentran en esa situación, según sostiene Amor, quien vincula esta pérdida de rentabilidad a una combinación de “más burocracia, más obligaciones, más trabas y más costes” para quienes trabajan por cuenta propia.
Teniendo en cuenta que el SMI está fijado en 2026 en 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas, equivalentes a 17.094 euros anuales para una jornada completa, la comparación utilizada por ATA sirve como referencia de ingresos, aunque el salario mínimo se aplica jurídicamente a los trabajadores asalariados y no establece una renta mínima para los autónomos.
Jornadas de hasta 72 horas y 4 más de burocracia
Amor contrapone esos ingresos con la carga laboral que, según afirma, soportan los trabajadores por cuenta propia. Así, el presidente de ATA señala que los autónomos trabajan, dependiendo del sector, entre 48 y 72 horas semanales.
A esa jornada se sumarían, según sus datos, alrededor de 4 horas semanales dedicadas exclusivamente a tareas burocráticas, que van desde trámites administrativos hasta el cumplimiento de nuevas obligaciones.
ATA sostiene que ese incremento de las cargas administrativas se produce además en un momento en el que los negocios afrontan mayores costes operativos, y ha citado expresamente la evolución del IPC y de la inflación como factores que están reduciendo los márgenes de muchos trabajadores por cuenta propia.
ATA alerta del deterioro de la rentabilidad
De esta manera, la organización empresarial considera que el porcentaje de autónomos con ingresos inferiores al SMI refleja un problema estructural de rentabilidad, especialmente entre los pequeños negocios y profesionales que dependen directamente de su propia actividad.
Para la organización, el problema no se limita al nivel de ingresos, sino la combinación de largas jornadas, costes que no paran de subir y más burocracia está estrechando cada vez más la rentabilidad de buena parte de los autónomos.