Una pareja de jubilados franceses ganó 17 millones de euros en la Lotería, un premio que han aprovechado para viajar y comprar algunos caprichos pero del que sus hijos no supieron nada hasta años después. Como han explicado en una entrevista para el medio Ouest France, fue una decisión tomada en conjunto y pensando en que conocer su nueva situación económica (millonarios de la noche a la mañana) podría influir en sus estudios universitarios.
El ganador, que no ha querido dar su nombre a los medios franceses ya que prefiere mantener el anonimato, reconoce que había pasado más de 15 años jugando a los mismos números que escogió junto a su familia. Un día de hace seis años, recibió un mensaje en su correo electrónico que al principio creyó que era una estafa, firmado por FDJ United, la empresa de loterías (algo así como Loterías y Apuestas del Estado en España).
No quiso abrirlo, pero lo que sí hizo al día siguiente fue revisar su cuenta bancaria encontrando un saldo de 17 millones de euros. Su mujer estaba a su lado y se asustó cuando vio cómo le cambiaba la cara. “¿Qué ocurre?”, le dijo, “estás pálido, siéntate”. Él no pudo contestarle y le enseñó la pantalla del teléfono donde estaba abierta la aplicación del banco.
Confiaron en una entidad financiera especialista en grandes patrimonios
Cuando por fin asumieron que tenían una cantidad enorme de dinero en la cuenta, empezaron a preocuparse por cómo gestionar la situación. Para empezar, no sabían si confiar o no en el banco que tenían actualmente y al final decidieron poner los millones de euros en manos de una entidad especializada en gestionar grandes patrimonios.
Era importante que alguien se hiciera cargo de la gestión, del depósito y de cómo conseguir rentabilizarlo a pesar de estar en el banco. También tomaron una decisión importante y es que no dijeron nada a sus hijos hasta que terminaron sus carreras universitarias, consiguieron un empleo y se independizaron.
El miedo que tenían era que conociendo que sus padres tenían tal cantidad de ahorros en el banco, dejasen de lado sus planes. “¿Imagináis a un joven en plena universidad que de repente se entera de que sus padres han ganado 17 millones de euros?”, declararon al periódico.
Durante dos años actuaron con normalidad, cuando se iban sin ellos les decían que necesitaban descansar en la Costa Azul y les mandaban fotografías de playa y de las calles. Pero no les comentaron que lo hacían viajando en primera clase y que cuando llegaban se quedaban en alojamientos de lujo.
Sus hijos asumieron la circunstancia con naturalidad
Cuando decidieron contar la verdad a sus hijos, su reacción fue completamente inesperada porque ellos pensaban que se lo iban a tomar a mal. No se enfadaron y tampoco les dijeron que ahora que tenían ese dinero se iban a marchar de sus empresas.
En cambio, se mostraron dispuestos a celebrarlo, compraron una botella de champán y hablaron sobre cómo iban a gestionar lo que estaba pasando. De ese encuentro surgió un acuerdo y era que las parejas de los hijos no sabrían la cantidad exacta, sólo que sus suegros habían conseguido una estabilidad económica gracias a la que podrían ayudarles en caso de que lo necesitasen.
Cuando ganaron el premio, la pareja estaba trabajando pero decidieron reducir poco a poco su jornada laboral. Primero a cuatro días a la semana y luego pasaron a jubilarse. Cuentan con una casa cerca de la playa y viven con el dinero que han conseguido por su trabajo, su pensión y se ajustan al presupuesto previamente acordado.
Lo importante, apuntan, no es poder comprar más cosas, sino mejorar su calidad de vida, “podemos viajar, colaborar con asociaciones locales y leer los libros para los que nunca tuve tiempo, la mayor riqueza no la da el dinero, sino la libertad”.

