Cuando terminamos de cargar el móvil, desconectamos el cable, pero muchas veces dejamos el cargador enchufado a la pared hasta la próxima vez que lo necesitemos. Es un gesto muy habitual, pero aunque no tenga ningún teléfono conectado, el cargador sigue consumiendo una pequeña cantidad de electricidad. A este gasto casi imperceptible se le conoce como consumo fantasma.
Esto ocurre porque los componentes internos del cargador permanecen conectados a la corriente incluso cuando no hay ningún dispositivo cargándose. Sin embargo, la cantidad de electricidad que utiliza en estas circunstancias es muy inferior a la que necesita cuando está cargando un teléfono.
De hecho, la normativa europea establece límites específicos para este consumo cuando una fuente de alimentación está enchufada pero no tiene ningún aparato conectado. Para muchos adaptadores de corriente de hasta 49 vatios, el límite de consumo sin carga está situado en 0,10 vatios, aunque varía dependiendo del tipo de cargador.
Cuánto consume un cargador enchufado durante todo un año
Para poner cifras al denominado consumo fantasma, podemos tomar como ejemplo el adaptador USB-C de 20 W de Apple, compatible con numerosos modelos de iPhone. Según el informe ambiental más reciente de Apple, este cargador consume alrededor de 0,04 vatios cuando está conectado a una toma de 230 V, pero no tiene ningún teléfono enchufado.
Si permaneciera así las 24 horas del día durante todo un año, gastaría unos 0,35 kWh de electricidad. Con un precio de referencia de 0,20 euros por kWh, esto supondría alrededor de 7 céntimos al año. Incluso con un precio de 0,30 euros por kWh, el gasto estaría en torno a los 11 céntimos anuales.
Por tanto, sí existe consumo fantasma, pero su impacto en la factura es prácticamente inapreciable si hablamos de un solo cargador moderno. Además, los 0,04 vatios registrados por Apple están por debajo del límite de 0,10 vatios establecido por la normativa europea para muchos adaptadores de esta potencia.
El problema está en sumar todos los aparatos en ‘stand-by’
El denominado consumo fantasma no se limita a los cargadores, ya que los televisores, los ordenadores, las consolas, los equipos de música y otros dispositivos pueden continuar utilizando electricidad aunque aparentemente estén apagados. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) recomienda precisamente evitar el consumo provocado por el modo ‘stand-by’ y aconseja conectar estos aparatos a una regleta con interruptor para poder apagarlos completamente cuando no se utilizan.
Además, desde mayo de 2025 están en vigor en la Unión Europea los nuevos límites de consumo para numerosos aparatos eléctricos cuando permanecen en espera o apagados. Como regla general, los dispositivos incluidos en esta normativa no pueden superar 0,5 vatios en modo de espera o apagado, con algunas excepciones según sus características.
La Comisión Europea calcula que estas nuevas exigencias permitirán ahorrar unos 4 TWh de electricidad al año en la Unión Europea para 2030, el equivalente al consumo necesario para alimentar más de un millón de coches eléctricos.
Por tanto, sí, un cargador enchufado sin móvil consume electricidad, pero en un modelo moderno el gasto individual es muy reducido. Más que preocuparse únicamente por ese cargador, puede ser más efectivo revisar todos los aparatos de la vivienda que permanecen continuamente conectados a la corriente aunque no se estén utilizando.

