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Invierte miles de euros para convertir su casa en un alquiler turístico y meses después el Ayuntamiento prohíbe los alquileres de menos de 30 días

La mujer asegura que compró muebles de lujo e hizo mejoras en la vivienda pensando en alquilarla a través de Airbnb y que, sin estos ingresos, podría tener problemas para pagar la hipoteca.

Imagen representativa de la placa de una vivienda de uso turístico
Imagen representativa de la placa de una vivienda de uso turístico |Europa Press
Lucía Rodríguez Ayala
Fecha de actualización:

La prohibición o limitación de las viviendas de alquiler turístico es algo que no solo ocurre en España, sino también en otros países como Estados Unidos. Ha sido aquí donde una enfermera ha demandado al Ayuntamiento porque asegura que, tras haber invertido miles de euros para reformar su vivienda para destinarla a este tipo de alquiler a través de Airbnb, el consistorio prohibió los alquileres de menos de 30 días. 

Según la resolución judicial, la mujer viaja de forma habitual por motivos de trabajo, por lo que alquilaba su vivienda durante el tiempo que estaba fuera. Ella y su marido invirtieron “decenas de miles de dólares” en muebles nuevos o de lujo, reformas y otros bienes que no habrían comprado si no hubieran destinado la vivienda al alquiler turístico. 

La vivienda llevaba destinándose a este tipo de alquiler desde octubre de 2025 y la propietaria aseguró que se trataba de un negocio rentable, pero unos meses más tarde, el 2 de marzo de 2026, el Ayuntamiento modificó la normativa para prohibir este tipo de alquileres a partir del 1 de julio por considerarlos una molestia.   

El Ayuntamiento prohibió los alquileres de menos de 30 días

El Ayuntamiento justificó el cambio en la normativa asegurando que este tipo de alojamientos podían suponer un riesgo para “la salud, la seguridad y el bienestar general” de los vecinos, incluyéndolos dentro de la normativa municipal sobre actividades consideradas molestas.

La enfermera decidió acudir a los tribunales porque consideraba que la nueva regulación vulneraba sus derechos y afectaba directamente al uso que podía hacer de su propiedad. Además, aseguró que los ingresos procedentes de Airbnb eran importantes para poder afrontar los gastos de la casa.

Según sostuvo en su demanda, si dejaba de poder alquilar la vivienda durante periodos cortos, podría no ser capaz de pagar la hipoteca y otros gastos, lo que podría obligarla a vender la casa o incluso exponerla a una ejecución hipotecaria o a una situación de bancarrota.

Por este motivo, pidió a la Justicia que paralizara de forma provisional la aplicación de la norma mientras continuaba el procedimiento judicial.

El Tribunal de Distrito rechazó suspender de forma provisional la normativa, ya que el juez consideró que la nueva norma no impedía seguir obteniendo ingresos de la vivienda, ya que podía alquilarla durante periodos de 30 días o más, continuar viviendo en ella o venderla.