Pablo Tovar, psicoterapeuta, sobre las plazas de movilidad reducida: “No respetarlas hace que una persona con discapacidad se vuelva dependiente de otras personas”

Este usuario de silla de ruedas ha mostrado por qué estas plazas necesitan más sitio que un aparcamiento normal y cómo de necesario es no invadir su espacio.

Pablo Tovar, psicoterapeuta |LinkedIN
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Las plazas de aparcamiento reservadas para personas con movilidad reducida son más anchas que un aparcamiento normal, ya que cuentan, por lo general, con una zona lateral que debe quedar completamente libre con el fin de facilitar la maniobra de una silla de ruedas y de otros elementos que las personas usuarias de estos aparcamientos puedan necesitar. Por más que parezca que tienen sitio de sobra, la realidad es que sin esa separación todas esas personas discapacitadas o con movilidad reducida no se pueden ni siquiera subir y bajar del coche sin ayuda.

Así lo ha explicado el psicoterapeuta Pablo Tovar, que utiliza silla de ruedas, después de encontrarse un coche que estaba mal aparcado pisando una de las líneas que delimitaban ese espacio lateral de la plaza de movilidad reducida. Con un vídeo publicado en su perfil de LinkedIn, quiso mostrar de forma práctica por qué ocupar una parte de esa zona puede suponer un problema mucho mayor de lo que parece.

No respetarlas hace que la persona con discapacidad se vuelva dependiente de otras personas, o directamente no pueda aparcar”, explica Tovar en el post de LinkedIn. En su caso, el coche de otro conductor no ocupaba su plaza por completo, pero sí parte del espacio que necesitaba para poder entrar en el vehículo y guardar posteriormente la silla.

“Esa línea blanca es necesaria para poder bajar y subir la silla”

En el vídeo, Tovar muestra directamente el problema. “Acabo de llegar a sacar mi coche y me he encontrado este coche aparcado encima de esa línea blanca”, explica, antes de aclarar por qué estas plazas tienen unas dimensiones mayores.

“Las plazas tienen esta anchura porque esa línea blanca que hay ahí en el lateral, en la que no se permite aparcar, es necesaria para que una persona como yo, que está en una silla de ruedas, tenga la anchura suficiente para poder bajar y subir la silla”.

No se trata únicamente de conseguir abrir la puerta. También necesita espacio para colocar correctamente la silla y poder maniobrar alrededor del coche. De hecho, explica que tiene que acceder marcha atrás porque, si entra de frente, no dispone del espacio necesario para girar.

El problema aparece cuando un vehículo invade esa zona. “Como este coche está así aparcado, yo aquí no tengo el espacio suficiente para abrir la puerta y poder subirme yo y mi silla de ruedas”, relata.

“Otras muchas personas no podrían”

Tovar explica además que su situación todavía le permite resolver parcialmente el problema. “Yo, en mi caso concreto, sí puedo llegar a subirme al coche, que otras muchas personas no podrían”, señala.

Sin embargo, una vez dentro aparece otra dificultad: “No tengo espacio suficiente para desmontar la silla y poder subirla”. En esa ocasión pudo marcharse porque iba acompañado y otra persona le acercó posteriormente la silla cuando ya había sacado el vehículo y podía abrir completamente la puerta.

Y precisamente ahí está el mensaje que quiere trasladar. Algo que para otro conductor puede parecer unos centímetros sin importancia puede hacer que una persona que normalmente se desplaza de forma independiente necesite la ayuda de alguien para poder utilizar su propio coche.

Tovar también pone el foco en el desgaste que supone encontrarse repetidamente con estas situaciones: “Psicológicamente tener que lidiar con esta situación diariamente no se hace fácil tampoco”.

Por eso termina su vídeo con una petición: “Por favor, respetemos las plazas de movilidad reducida y ayudadme a difundir este mensaje para que las personas con discapacidad nos podamos mover de forma independiente”.

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