Las autoridades sanitarias han ordenado el cierre inmediato y la clausura administrativa de un supermercado de la cadena Aldi ubicado en el parque empresarial Tissonvilliers, en la localidad francesa de Villiers-le-Bel (Val-d'Oise), al considerar que el establecimiento no reúne las condiciones higiénicas necesarias para seguir atendiendo a sus clientes. La inspección oficial ha determinado formalmente que la actividad del local representa un "peligro grave e inminente para la salud pública", motivo por el cual se ha decretado el cese temporal de su actividad comercial.
No es el primer supermercado de las grandes cadenas que tiene que cerrar, ya que el año pasado vimos como Mercadona echaba la persiana de uno de sus establecimientos por no adaptarse al nuevo formato de tiendas.
Tal y como detalla el medio francés Actu Capital, han sido los directores del departamentos los encargados de tomar la drástica decisión, tras ver las graves irregularidades que se estaban cometiendo mientras hacían un inspección de control alimentario. La propia administración hizo públicos los motivos de la clausura a través de sus canales oficiales, alertando de una "presencia significativa de plagas y excrementos de roedores" en zonas clave de almacenamiento y en las cámaras frigoríficas del recinto.
A estas graves deficiencias se suma la localización de instalaciones, equipos y materiales "sucios y en mal estado", así como de "alimentos almacenados en condiciones inadecuadas (sin respetar las temperaturas)". Las inspecciones revelaron deposiciones de roedores en estantes con frutas y verduras y detectaron un fuerte olor a orina de rata en las áreas de reparto, lo que genera un "riesgo importante de enfermedades zoonóticas" e intoxicación alimentaria para los usuarios, agravado por la rotura de la cadena de frío en productos congelados.
Les dejan volver a abrir si refuerzan las “acciones para el estricto cumplimiento de las normas sanitarias”
Viendo la dureza de la resolución inicial, la cadena de supermercados ha reaccionado asegurando que para la compañía "la higiene alimentaria y la seguridad del cliente son prioridades absolutas", aclarando que lo que ha pasado en este establecimiento se trata de una situación "muy inusual". La empresa ha confirmado la puesta en marcha de "acciones reforzadas (...) para garantizar el estricto cumplimiento de las normas sanitarias" con el fin de corregir todos esos defectos de los que han sido apercibidos con el cierre de la tienda.
Por su parte, los directores de Aldi han dicho que están "trabajando estrechamente con las autoridades con vistas a reabrir la tienda tan pronto como se reciba la validación de los servicios pertinentes". El supermercado en cuestión va a seguir cerrado todavía hasta que se termine la limpieza profunda a la que se está sometiendo tras los incidentes y se cumpla con la normativa en su totalidad. No se trata del primer incidente de esta índole que salpica a la enseña en la región, donde recientemente se ordenó la retirada de 800 kilos de alimentos no aptos para el consumo en otra tienda de Argenteuil tras un control sorpresa.