“No me voy a esconder de nadie, entre otras cosas porque no tengo nada que esconder”. Con estas palabras se presentaba ante los medios de comunicación el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible Óscar Puente. Lo hacía, tras el anuncio apresurado de una comparecencia oficial, para dar explicaciones sobre el accidente ferroviario de Urda, que suma 69 fallecidos y decenas de heridos.
Poco antes comparecía el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el centro de mando instalado en la zona de la catástrofe y ha explicado la marcha de los procedimientos de identificación de las víctimas, trasladando su pésame a los familiares y amigos. Una de las preguntas que quedaba en el aire entonces era si se iba a producir o no una dimisión o cese de Puente. Algo que él mismo se ha encargado de negar rotundamente.
Ha afirmado que no va a abandonar el cargo aunque esta “sería la opción más sencilla” pero no es lo que le ha pedido el líder del Ejecutivo. “No va ni con mi carácter ni es lo que el presidente del Gobierno me ha pedido”. Luego ha asegurado que se hace cargo de la extrema gravedad de lo acontecido y de la importancia de apurar responsabilidades. Y en este sentido, ha confirmado que se marchará del Ministerio si su continuidad perjudicarse al proyecto político del que forma parte o si se lo pidiera Pedro Sánchez.
“Si creyera que mi continuidad compromete eso, daría un paso al lado”, ha dicho al tiempo que ha confirmado que seguirá trabajando para esclarecer cuanto antes qué ha pasado en este siniestro y las circunstancias del mismo. Y, si el jueves el Rey Felipe VI recordaba la importancia de trabajar para mejorar la seguridad ferroviaria, Puente ha confirmado que será así. “Seguiré adelante, que es para lo que estoy aquí, para dar la cara y mejorar el sistema”.
Los operarios de Adif “llevaban dos horas trabajando” cuando sucedió el accidente
Uno de los temas abordados por Puente ha sido el de la actuación de los operarios de Renfe que estaban en la estación de Atocha. Ha explicado que el centro de control estaba trabajando “con normalidad” y que en el momento de los hechos había 16 trabajadores y cuando le preguntaron por la influencia del estrés laboral en las decisiones que se tomaron.
“¿Hay estrés? Estas personas llevaban dos horas trabajando cuando se produjeron los hechos, los trenes estaban detenidos, el sistema había eliminado cualquier y es a partir de ahí que el centro de control toma las decisiones oportunas”. Sobre la plantilla, ha apuntado a que no se puede afirmar que los centros de control de Adif estén faltos de personal. Ha recordado que el número de trabajadores dedicados al control y la regulación ferroviaria ha pasado de 1.008 empleados de 2016 a 1.772 en este 2026.
El centro concreto que estaba siendo evaluado ha pasado de 70 trabajadores en 2012 a 140 a día de hoy.
Transportes se compromete a revisar las condiciones laborales de los trabajadores
“Estamos pendientes de la mejora de la calidad de vida y las prestaciones laborales de las plantillas”, ha dicho Puente, y ha pedido que esto no se relacione de manera directa con el accidente. Ha explicado que la investigación tiene como finalidad analizar las decisiones que se han tomado, las comunicaciones realizadas y el protocolo aplicado por los trabajadores en el centro de control.
Se va a revisar la formación, la situación de los trabajadores y los mecanismos de verificación de las decisiones para comprobar que los procedimientos actuales cumplen con las garantías necesarias.
Ha confirmado que no va a responsabilizar a ningún trabajador matizando que “jamás he empleado la expresión de error humano”.
La instrucción que se dio al Iryo de seguir la marcha hizo que el AVE circulase a alta velocidad
Puente ha explicado qué pasó en el centro de control de Atocha, cuando de dio al tren Iryo la instrucción de seguir la marcha por lo que se provocó la desactivación de los avisos que no hubieran dejado al AVE continuar la marcha a alta velocidad según ha explicado en la reuda de prensa. Una vez que cayó el sistema LZB, algo que ha pasado 170 veces al año, los trenes se pararon ya que se activa el freno de seguridad.
Así, el maquinista del AVE (que ha fallecido) sabía que había otro tren en el mismo tramo pero cuando el centro de control dio la orden al Iryo de continuar la señal pasó de rojo a verde y por lo tanto, el AVE tenía vía libre para seguir.
El Iryo no podía avanzar, algo que dio a conocer al centro de control pero este no avisó al AVE para que se detuviese al estar el otro tren en la misma vía.