Una bibliotecaria logra la fijeza tras más de 30 años encadenando contratos temporales: había aprobado una oposición, pero se quedó sin plaza

La justicia señala que acumuló una duración “inusualmente larga” de contratación temporal.

Una bibliotecaria buscando un libro |Envato
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El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha reconocido la fijeza a una bibliotecaria tras encadenar más de 30 años de contratos temporales e interinidades, desde 1991. La trabajadora había superado las pruebas de un concurso-oposición convocado en 2002, aunque no consiguió plaza al quedar décima para los tres puestos ofertados. Ahora, el tribunal considera que tanto la prolongada duración de su contratación temporal como el hecho de haber superado aquel proceso selectivo justifican el reconocimiento de su condición de fija, revocando así la sentencia anterior, que únicamente le había concedido la condición de indefinida no fija.

La trabajadora comenzó a prestar servicios para el Patronato Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Donostia, actualmente Donostia Kultura, el 23 de diciembre de 1991, con un salario mensual de 4.139,40 euros, incluyendo las pagas extraordinarias. Desde entonces, fue pasando por diferentes bibliotecas y centros culturales, encadenando contratos temporales de distintas modalidades y nombramientos como funcionaria interina.

En octubre de 2020 comenzó a trabajar de forma ininterrumpida como bibliotecaria en una biblioteca municipal, mediante un contrato de interinidad destinado a cubrir temporalmente una plaza hasta que se adjudicara de manera definitiva.

Además, la trabajadora se había presentado a un concurso-oposición convocado en 2002 para cubrir tres plazas de ayudante de biblioteca. Aunque superó las pruebas, quedó en décima posición y no consiguió ninguna de las plazas ofertadas. No obstante, fue incluida en la bolsa de trabajo creada a partir de aquel proceso selectivo, a la que la entidad recurrió en 2004 para cubrir necesidades temporales de personal.

Reclama su fijeza

En primera instancia, el Juzgado de lo Social n.º 1 de Donostia-San Sebastián únicamente le reconoció la condición de indefinida no fija para su puesto de bibliotecaria. No conforme con esta decisión, por no otorgarle la fijeza plena, la trabajadora recurrió la sentencia insistiendo en esta cuestión.

El TSJ del País Vasco reconoce la fijeza

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco sí dio la razón a la trabajadora al considerar que reunía los requisitos necesarios para que se le reconociera la condición de fija. Para ello, tuvo en cuenta que llevaba más de 30 años vinculada a la entidad pública mediante sucesivos contratos temporales, acumulando una duración que el propio tribunal calificó de “inusualmente larga”.

Además, los magistrados destacaron que la bibliotecaria había superado un concurso-oposición para acceder a una plaza de su categoría profesional, aunque no consiguiera la plaza.

Para llegar a esta conclusión, el TSJ del País Vasco tuvo en cuenta las sentencias del Tribunal Supremo del 11 de mayo y del 30 de junio de 2026. Siguiendo este criterio, entendió que la trabajadora debía ser reconocida como fija, ya que no solo llevaba más de 30 años trabajando con contratos temporales, sino que también había aprobado una oposición, aunque no consiguiera plaza.

Por todo ello, estimó el recurso de la trabajadora, revocó la sentencia anterior y le reconoció la condición de fija en su puesto de bibliotecaria. Además, acordó remitir la resolución a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social para que actuara a los efectos que procedieran.

La sentencia no era firme y se podía recurrir en casación ante el Tribunal Supremo.

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