Suzanne, jubilada de 74 años, descubre que tendrá que pagar hasta el 80% de algunos servicios de ayuda a domicilio

La mujer aseguró que los nuevos costes de los servicios de ayuda a domicilio la obligaron a plantearse renunciar a ella.

Suzanne, jubilada de 74 años |ABC News
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Recibir ayuda para limpiar la casa, desplazarse o hacer otras tareas como ir a la compra es fundamental para que muchas personas mayores puedan seguir viviendo en su casa de forma independiente. Estos servicios pueden suponer un gran coste difícil de afrontar si no se dispone de ayuda a domicilio. En el caso de Suzanne Entwistle, una jubilada de 74 años que vive en Australia, el problema fue descubrir que tendría que pagar hasta el 80% del coste de algunos servicios de ayuda a domicilio después de cambios aprobados por el Gobierno australiano.

Según recoge la cadena pública australiana ABC News, la jubilada solicitó un paquete de asistencia domiciliaria en mayo de 2024, que le fue aprobado en septiembre de ese mismo año. Su intención era recibir ayuda para realizar determinadas tareas de la casa y poder seguir viviendo en su hogar sin necesidad de trasladarse a una residencia de mayores.

El problema llegó cuando desde la empresa que gestionaba el servicio le comunicaron, tras la entrada en vigor de una reforma del sistema de atención a las personas mayores, las nuevas condiciones económicas de esta ayuda a domicilio. A partir de entonces tendría que pagar el 80% del coste de servicios como limpieza, el transporte o la jardinería, y el 50% de algunos cuidados personales, unas cantidades difíciles de afrontar con los ingresos que tenían ella y su marido. 

Se planteó renunciar a las ayudas por no poder afrontar los gastos

Suzanne explicó en el medio que conocer que tendría que pagar el porcentaje máximo en algunos de estos servicios le causó una gran preocupación. “Estos son los servicios que nos permiten quedarnos en casa y vivir con dignidad”, lamentó la pensionista, asegurando que, aunque no se negaba a pagar por parte de los servicios, las cantidades eran muy elevadas para sus ingresos. 

“Me alegra poder contribuir, pero somos pensionistas a medias. No tenemos mucho, solo lo suficiente para salir adelante”, explicó.

Además, su marido, de 75 años, también había solicitado asistencia domiciliaria, pero todavía estaba esperando que le aprobaran su paquete de ayuda cuando Suzanne conoció las nuevas tarifas.

Esta situación llevó a la jubilada a plantearse incluso si realmente le compensaba seguir usando esta ayuda a domicilio o si era mejor pagar directamente por los servicios cuando los necesitase de manera puntual. 

Sobre los cambios en las medidas de las ayudas, dejó claro que contradecían los objetivos del sistema de atención a las personas mayores, que es facilitar que puedan permanecer en sus viviendas durante más tiempo.

“Pensaba que este plan tenía como objetivo que la gente pudiera permanecer en sus propios hogares sin necesidad de ingresar en residencias de ancianos, centros de cuidados u hospitales”, señaló.

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