El Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf) ha convocado una huelga de 24 horas para el próximo 29 de octubre, dirigida a todo el personal de conducción de las empresas del grupo Renfe. El paro comenzará a las 00:01 horas y terminará a las 23:59, después de que las negociaciones hayan concluido sin un acuerdo entre las partes.
El sindicato atribuye la convocatoria a un “bloqueo administrativo” que, según denuncia, mantiene paralizadas medidas ya pactadas. Sus reclamaciones afectan a la seguridad ferroviaria, la actuación ante emergencias meteorológicas, la contratación de maquinistas y la atención que reciben estos profesionales después de un arrollamiento, entre otras cuestiones.
Renfe rechaza que haya incumplido sus obligaciones. La compañía sostiene que ha desarrollado todas las medidas que le correspondían y que gran parte de las peticiones del sindicato dependen de otras administraciones y organismos públicos.
Los motivos de la huelga de maquinistas
Semaf asegura que ha presentado propuestas en cada una de las mesas de negociación, pero acusa al Ministerio de Transportes, Renfe, Adif y la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) de justificar la falta de avances por la lentitud de los trámites y la necesidad de coordinar a varios organismos.
Una de sus principales demandas es contar con protocolos de obligado cumplimiento ante las alertas meteorológicas, además de unas normas que permitan coordinar las comunicaciones cuando exista una situación de riesgo.
El sindicato también pide avanzar en la llamada “cultura justa” en las cabinas, un enfoque que permita analizar los errores y mejorar la seguridad sin atribuir automáticamente toda la responsabilidad al trabajador. A ello suma la apertura de un canal directo entre los sindicatos, la AESF y la Inspección de Trabajo para vigilar tanto la seguridad como las condiciones laborales.
La fiabilidad de los trenes es otro de los motivos de la convocatoria. Semaf exige soluciones definitivas a los problemas que denuncia en el material ferroviario y una aplicación correcta de las pausas de conducción. Reclama, además, desbloquear los coeficientes que permiten adelantar la jubilación y acabar con las diferencias de trato entre profesionales en la misma situación.
En cuanto a las nuevas incorporaciones, el sindicato exige aplicar el acuerdo del 7 de mayo para que los trabajadores accedan como maquinistas de entrada en capacitación, la categoría prevista en ese pacto.
Por último, reclama que se respete íntegramente el acuerdo de 1990 sobre la atención a los maquinistas que sufren un arrollamiento, sin recortes ni cambios de criterio. Este punto enfrenta a ambas partes, ya que Renfe sostiene que aquel acuerdo dejó de estar vigente.
Renfe defiende que ha cumplido lo acordado
Renfe rechaza las acusaciones de Semaf y ha asegurado en un comunicado que las medidas que dependían de la compañía “han sido desarrolladas íntegramente”. La operadora sostiene que ha cumplido los compromisos del acuerdo del pasado 9 de febrero, alcanzado tras el accidente de Adamuz, que permitió desconvocar las jornadas de huelga previstas para los días 10 y 11 de febrero.
La empresa señala que siete de los diez puntos que motivan el paro quedan fuera de sus competencias. Entre ellos menciona la regulación de los coeficientes que permiten adelantar la jubilación y la creación de canales específicos con la Inspección de Trabajo. De las 24 medidas del acuerdo que dependían de otros organismos, afirma que 17 ya se han ejecutado y que las siete restantes siguen avanzando. También recuerda que el pacto no fijaba plazos para completarlas.
En materia de empleo, Renfe defiende que ha cumplido su compromiso de impulsar una contratación adicional de hasta 1.200 trabajadores y que todas las ofertas públicas de empleo previstas ya se han convocado. Según explica, el personal se encuentra en formación, en proceso de incorporación o ya contratado.
La compañía califica de “radicalmente falso” el supuesto incumplimiento del acuerdo del 7 de mayo sobre la contratación de nuevos maquinistas. Asegura que ninguno de los 402 que han ingresado está en situación de beca. Sobre los 137 recién incorporados, explica que recibirán un mes de formación y después serán contratados, sin pasar por los seis meses de beca que contempla el convenio vigente.
En cuanto al mantenimiento, señala que ha asumido con personal propio tareas que antes se realizaban fuera de la empresa y ha aumentado la actividad en distintas bases. Añade que el nuevo concurso de trenes de alta velocidad contempla que su mantenimiento quede a cargo de Integria.
Respecto a las alertas meteorológicas, Renfe afirma que desde marzo aplica un procedimiento propio cuya eficacia ha reconocido Semaf. También sostiene que ya cumple las interrupciones en los tiempos de conducción reclamadas por el sindicato, aunque los cambios normativos para el conjunto del sector dependen de otros organismos.
Además, la operadora rechaza que no se hayan celebrado reuniones de seguimiento del acuerdo. Según su versión, hubo encuentros en abril, mayo y el mismo día en que se anunció la huelga. Sobre la atención tras los arrollamientos, mantiene que el protocolo de 1990 reclamado por Semaf dejó de estar vigente al quedar derogado por el X Convenio Colectivo de la antigua Renfe.
Por último, la compañía recuerda que en julio se firmó el acuerdo para el IV Convenio Colectivo y cuestiona que las demandas que ahora motivan el paro no se incluyeran en aquella negociación. Renfe asegura que respeta el derecho de huelga, pero lamenta una convocatoria que puede afectar a miles de viajeros.

