La UE endurece las reglas y permitirá a España prohibir los alquileres de corta duración en zonas con problemas de acceso a la vivienda

Será necesario demostrar primero que si se pone la vivienda en alquiler turístico agrava el problema de la vivienda en la zona tensionando aún más el lugar.

Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen |Archivo
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El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los grandes problemas de la Unión Europea, en parte por la gran escasez de pisos para vivir que hay ahora mismo y también porque el precio de los inmuebles no para de crecer. Esto ha provocado que Bruselas se decida a intervenir en el asunto, especialmente en las ciudades y zonas turísticas, que es donde se da uno de los factores que más agrava el acceso a la vivienda: los alquileres de corta duración. La Comisión Europea ha presentado su nueva ‘Ley de Vivienda Asequible’, que pretende dar más herramientas a las administraciones para restringirlos e incluso prohibirlos allí donde exista un problema demostrado de acceso a una vivienda.

Tal y como recoge el portal oficial de la Comisión Europea, los contratos de alquiler de corta duración aumentaron un 93% entre 2018 y 2024, mientras que desde 2013 los precios de la vivienda han subido más de un 60% en la UE y los alquileres medios alrededor de un 20%. Además, únicamente entre el 6% y el 7% del parque residencial europeo corresponde a vivienda social.

Precisamente por eso, uno de los puntos expresamente incluidos en el plan europeo es “abordar la cuestión de los contratos de alquiler de corta duración en zonas de vivienda tensionada”.

Eso sí, no significa que cualquier ayuntamiento vaya a poder eliminarlos sin más. Según recoge la propuesta, las restricciones tendrán que justificarse y las autoridades deberán acreditar que la actividad tiene un impacto negativo real sobre el mercado residencial y que otras medidas menos restrictivas no serían suficientes.

Las ciudades y zonas turísticas estarán en el punto de mira

La propia Comisión reconoce que “el alojamiento en las ciudades y las zonas turísticas suele ser caro” y que, como consecuencia, “la población local tiene más dificultades para encontrar lugares adecuados para vivir”. Por eso, Bruselas asegura que ayudará a las autoridades nacionales, regionales y locales a afrontar específicamente los problemas relacionados con los alquileres de corta duración en las zonas que soportan mayor presión residencial.

De esta forma, el nuevo marco europeo pretende facilitar que una administración pueda justificar jurídicamente una limitación cuando constate que parte de la vivienda disponible está dejando de utilizarse como residencia habitual para pasar al mercado temporal.

Europa necesita 650.000 viviendas más cada año

Bruselas deja claro, no obstante, que restringir alquileres de corta duración no será suficiente. La Comisión calcula que Europa necesita construir más de dos millones de viviendas al año, frente a las aproximadamente 1,6 millones actuales. Es decir, alrededor de 650.000 viviendas adicionales cada ejercicio, para lo que serían necesarios unos 153.000 millones de euros anuales.

El plan también contempla agilizar permisos, reducir cargas administrativas y movilizar inversión para vivienda social y asequible. Bruselas quiere además prestar especial apoyo a jóvenes, estudiantes y trabajadores esenciales que actualmente no pueden permitirse vivir cerca del lugar donde estudian o trabajan.

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