Desde hace algunos meses, es de sobra conocido el mapa arancelario de Donald Trump, unos impuestos que se añadirían a las sanciones o restricciones por parte de algunos países a otros que al final generan un efecto ‘bola de nieve’ imposible (o casi) de frenar. Este avance podría tener consecuencias nefastas para la economía internacional, según ha alertado la Organización Mundial del Comercio (OMC), que señala que el debilitamiento del comercio multilateral podría reducir el Producto Interior Bruto (PIB) mundial en un 7% y las exportaciones un 27% hasta 2050.
Las estimaciones se han dado a conocer por medio de un informe elaborado por este organismo en el que se analiza el actual sistema comercial y muestra que cuanto más elevadas sean las restricciones impuestas a los intercambios entre países, peor será el crecimiento económico. Uno de los escenarios en los que se ha trabajado contempla que esta cooperación multilateral se cambie por acuerdos de libre comercio bilateral o firmado solo entre determinados grupos de países, y si este modelo se convierte en lo habitual, el PIB mundial bajará un 6,9% y las exportaciones un 26,9%.
Lo que espera es un comercio fragmentado, menos previsible y condicionado por las rivalidades entre territorios. Afectaría a la producción mundial y a la capacidad de las empresas para vender los productos fuera de su mercado nacional.
Sistema multilateral de comercio por bloques
La OMC ha planteado un nuevo escenario en el que el comercio mundial quede fragmentado en bloques de países alineados desde el punto de vista geopolítico y, en este caso, la caída es menor aunque sería importante. El PIB bajaría al 5,1% y las exportaciones internacionales, un 18,6%. La organización considera que las tensiones geopolíticas impulsan las nuevas barreras comerciales, entre las que se encuentran los aranceles, la prohibición de intercambiar determinados productos, las sanciones a empresas o países y el freno a la inversión extranjera.
Se complica el funcionamiento de un sistema que se basa en la normativa común y que aumenta la incertidumbre para las empresas que dependen de las cadenas internacionales de suministro o que necesitan acceder a los mercados extranjeros.
La OMC avisa de que los países deben encontrar un equilibrio entre rivalidades políticas, necesidades de seguridad y cooperación comercial, pero el problema aparece cuando los argumentos que están relacionados con la protección nacional llegan a un número mayor de sectores.
La cooperación internacional elevaría el PIB un 2,9%
Para hacer frente a estos escenarios, se plantea una alternativa basada en la llamada cooperación reforzada, y en este caso los países van a profundizar en las normas comunes y reducirían los obstáculos a los intercambios internacionales. Según los cálculos, el modelo va a permitir que la economía mundial crezca un 2,9% y que el volumen de exportaciones suba un 17,9%.
La distancia entre todos los escenarios analizados refleja el coste que podría tener un debilitamiento del sistema comercial actual, concluyendo que la diferencia entre reforzar la cooperación y reducir el papel de la OMC equivale a entre el 5% y el 10% del PIB mundial, dependiendo de la fragmentación.
Hay que tener en cuenta, para este organismo, la seguridad nacional y la autonomía estratégica que aparecen como argumentos para la imposición de barreras al comercio. La tendencia baja la previsibilidad y permite que los gobiernos adopten medidas de manera unilateral en varios aspectos.
Porque a todo esto es necesario añadir el comercio digital, la inteligencia artificial, medidas relacionadas con el clima, subsidios, política industrial o las empresas estatales. Como señala la OMC, muchas de estas normas actuales están pensadas para una economía distinta y se están probando para distintos retos.