El debate sobre el absentismo laboral sigue muy presente en España después de las declaraciones de Alberto Núñez Feijóo sobre esta cuestión. En ese contexto, ‘laSexta Xplica’ ha querido dar voz tanto a trabajadores como a empresarios y ha puesto sobre la mesa las diferentes situaciones que pueden esconderse detrás de una ausencia laboral.
Nerea, administrativa que durante años trabajó en departamentos de Recursos Humanos, ha explicado su experiencia gestionando el absentismo en una multinacional que contaba con una delegación de unos 400 empleados. Su conclusión, basada en lo que observó durante aquella etapa, cuestiona la idea de que los trabajadores recurran con facilidad a las bajas, señalando que “la gente no se quería coger la baja por enfermedad común”
Algo que se producía, sobre todo, entre los mozos de almacén y el personal administrativo. Según asegura, estos optaban por presentarse en su puesto incluso cuando estaban enfermos porque “sabían lo que suponía para su bolsillo”.
El temor a las consecuencias de una baja
Nerea sostiene que entre los trabajadores existía además cierta preocupación por las posibles consecuencias profesionales de ausentarse por enfermedad. “Los trabajadores medios tenían miedo constante de cogerse una baja” y de que esa ausencia pudiera repercutir en la valoración de su productividad, según explicó en el plató.
Su testimonio pone así el foco en el presentismo laboral, es decir, la situación en la que una persona acude a trabajar pese a encontrarse enferma. Así, la administrativa señala que, al menos durante su experiencia profesional, también había empleados que evitaban solicitar una baja por razones económicas o por temor a cómo pudiera ser recibida en la empresa.
“A los directivos se lo perdonamos. A los trabajadores, no”
La administrativa también denuncia lo que considera un trato desigual en función de la posición que cada empleado ocupa dentro de la empresa. Según explica, los jefes de departamento y los directivos podían disponer de una mayor flexibilidad cuando no se encontraban bien.
“De una manera mucho más irresponsable”, afirmó, estos perfiles no tenían la misma necesidad de acudir al médico de cabecera para justificar “por qué un día les dolía la cabeza y no acudían a su puesto de trabajo”.
“A los directivos se lo perdonamos, a los trabajadores, no”. Nerea contrapone así esa situación con la presión que soportaban los empleados de menor rango, quienes podían sentir que debían justificar de forma más estricta sus ausencias o incluso acudir enfermos para evitar consecuencias económicas y laborales.

