El convenio de la hostelería en Suiza (el L-GAV, que firman patronal y sindicatos) tiene un sueldo mínimo en 2026 de 3.713 francos brutos al mes (unos 3.920 euros al cambio) y de 4.528 francos para quien tiene el título oficial de la profesión. Nacho es camarero español en Suiza con más de quince años de experiencia en el sector, como cuenta para el pódcast FirstStepSwiss, y trabaja en uno de los pocos locales en Zúrich donde “te pagan el 10 % de tus ventas”.
Lleva “7 años casi” en ese restaurante del centro de la ciudad y, con ese sistema, asegura que su nómina ha llegado a ser muy alta. “En un mes llegué a ganar unos 14.000 y pico pavos”, relata.
Cuenta que cuando empezó a trabajar en Suiza lo hacía en un catering “muy por horas extras”, donde afirma que no sabía alemán, aunque sí “muy bien el inglés y un poco de francés”. Al principio tenía que dormir en una alojamiento un poco precario y donde tenía que pagar 80 euros por noche.
Pero eso no fue todo; cuenta que cuando fue por primera vez a un supermercado suizo y vio el precio de las salchichas, pensó: “Me voy a morir de hambre”. Así, su menú diario era “una sopa de bote con mi chica, una salchicha para cada uno”. Mientras tanto, enviaba currículum sin que nadie le diera una oportunidad. “Lo pasas mal”, señala.
Uno de sus primeros empleos era limpiando el suelo de un hospital, donde asegura que le sorprendió su primer sueldo. “Trabajo solo 4 horas al día y he cobrado esto. Yo estaba alucinando”. De ahí, pasó por una pizzería de Friburgo a un hotel de cuatro estrellas y luego a un restaurante italiano donde fue despedido justo antes de empezar la temporada, lo que hizo llevarlo a su trabajo actual, el cual afirma “es el trabajo de mi vida”.
Es el Zeughauskeller, “un restaurante de tradición suiza de más de 500 años”, cuyo edificio, una armería levantada en 1487 junto a Paradeplatz, funciona como restaurante desde 1926. Allí explica: “Al día por camarero tenemos 100% y pico. Hacemos unos 1.000 y pico clientes al día”, y en las dos puertas se forma cola, porque “la gente espera 45 minutos aunque esté lloviendo”.
Relata que sus jefes son muy buenos, pues “se han dado cuenta de que cuando más contento está el trabajador, más beneficios tienen”.
“Tengo 5 semanas de vacaciones”
Las vacaciones en Suiza marcan una gran diferencia con España, sobre todo en el sector de la hostelería. Cuenta que tiene cinco semanas, las cuales las marca el artículo 17 del convenio suizo de hostelería, es decir, 35 días naturales al año. Si lo comparamos con España, el artículo 38 del Estatuto de los Trabajadores establece un mínimo de “30 días naturales”, los cuales pueden ser mejorados por los convenios. Nacho matiza: “Habrá restaurantes que sean muy buenos en España, no quiero meter a todos en el mismo saco”.
Sobre la jornada laboral, cuenta que libra tres días a la semana, siendo estos “miércoles, viernes y sábado”, además de que las noches en Zúrich, pues tal y como explica, “aquí no hay copeo, aquí no hay chupitos gratis, aquí no hay quedarte hasta la 1 de la madrugada”.
Ahora, reconoce que dentro de la hostelería en Suiza hay pactos para pagar en negro, pero eso a la larga acaba perjudicando al trabajador, pues cuanto menos se cotiza, “menos pensión vas a tener cuando te jubiles”. En esto casos señala que se puede ir a la Unia, que es uno de los sindicatos que firman el convenio de la hostelería.
Al hablar de las propinas, señala que los suizos son generosos y lo son por “cultura” y por “poder adquisitivo”. De hecho, cuenta que ha visto cómo en un hotel le dejaron a él y a otro camarero una propina de 400 euros para cada uno, y reconoce que hay gente que deja entre 100, 150 y hasta 200 euros.
Cuánto cobra un camarero en Suiza
Sobre la pregunta de cuánto gana un camarero en Suiza, explica que no se puede dar una cifra concreta, pero cree que “estará por 4.500 brutos”, donde al final, quitando impuestos y otras retenciones, se quedarán en los 3.800 euros netos. Si lo comparamos con España, el salario medio en la hostelería fue de 17.653,42 euros brutos al año en 2024, un 40,2 % por debajo de la media nacional, según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE).
En el restaurante donde trabaja Nacho es diferente, pues “si tú vendes 6.000 francos al día, cobras 600 francos al día”, más la propina. Sobre el mes que llegó a cobrar los 14.000 euros, señala que no libró ni un día, ya que “había compañeros enfermos”, pero es algo que ahora ya no hace.
A los 48 años, le pidió a su jefa reducirle la jornada laboral. “No tengo mujer ni hijos. He trabajado toda mi vida”, le dijo, y ella le concedió reducirle la jornada al 80%. Aunque sea al 80% gano más que un banquero”, asegura. Ese tiempo libre también lo valora Pablo, otro camarero español en Suiza, que aprovecha sus dos días de descanso para recorrer el país en autocaravana.
Antes de la reducción trabajaba cinco días, que “son 11, 12, 10 horas al día”, en un servicio en el que “somos unas 40 personas trabajando juntas”, es decir, “40 personalidades diferentes en estrés constante”. Por eso tiene claro que “ninguno de mis compañeros, ninguno estaría ahí por un sueldo normal”.
Sobre ir a trabajar en Suiza sin saber el idioma recomienda “por lo menos un poco de inglés, porque aquí hace falta gente de hostelería”, y humildad, porque “no te tienen que importar empezar poniendo copas o fregando platos, cobrando el mínimo”. Para terminar recuerda que no siempre se encuentra trabajo en Suiza. “No llegas aquí y te toca la lotería” finaliza la entrevista.

